
¿Alguna vez habéis ido a un baile del colegio? ¡Yo, no! (¡Aunque, bueno, los murciélagos no vamos al colegio, ja, ja, ja!)
Martin va a estrenarse hoy mismo. Y, claro, está nervioso. ¡Muy nervioso! Aún queda muchísimo rato para la fiesta, en realidad, pero él ya hace tiempo que está vestido. Y ahora se está haciendo el nudo de la corbata. O, mejor dicho, lo está intentando sin resultado: ¡más que un nudo, se está haciendo un lío! Y, cuanto más se lía, más se acalora.
¡Grrr! ¿Quién inventó el nudo de la corbata? ¡Es más difícil que el último examen de matemáticas!
En los momentos de crisis es cuando se comprueba quiénes son amigos de verdad. ¡Y para solucionar esta crisis vuelo de inmediato en su ayuda! ¡Yo sí que soy un auténtico experto en nudos de corbata!
¡Déjame a mí! Mi abuelo Nitrato siempre decía: «Un nudo de corbata perfectamente definido quien lo hace mejor es un murciélago presumido». ¡Huy, no, quería decir «aguerrido»!
¡Vale! Pero ¡date lío! No, esto... ¡date prisa!
Trato de recordar lo que me enseñó mi abuelo y hago pruebas poniéndome yo la corbata. El lado corto pasa por encima del largo... No... El largo por encima del corto... O quizá... Los dos pasan por detrás de las orejas... No, no... Por debajo de la barbilla... Ya casi estoy... ¡Eso es! ¡Un nudo perfecto! O casi... Martin mira la corbata que tengo enrollada por todo el cuerpo y se enfada.
¡Fantástico, Bat Pat! ¡Verdaderamente fantástico! ¡Si hubiera querido saber cómo no hacer un nudo, se lo habría pedido a Leo!
¡Menuda gratitud! Yo lo único que quería era echarle una mano: ¿qué culpa tengo si la corbata en el último momento se me ha liado un poquitín? ¡Tampoco es para ponerse así!
Desde el sofá, donde está tumbado boca abajo (¿lo habrá aprendido de mí?) jugando a algún videojuego, llegan las carcajadas de Leo, que ha sido testigo de toda la escena y se ha divertido mucho.

¡Tranquilo, Martin! Que aún quedan dos horas para la fiesta.
¡Si dos horas no es nada! ¡Además, jovencito, llegar puntual a las fiestas del colegio es muy importante! Claro que eso ya lo entenderás cuando crezcas un poquito. ¡Se acabó! ¡Voy sin corbata y ya está!
Pues es una lástima, porque yo en realidad podría haberle hecho un nudo estupendo...
Justo en ese momento entra en la habitación mi adorada ama, Rebecca.
Pero ¿cómo? ¿Ya estás listo? Creía que la fiesta no empezaba hasta dentro de dos horas.
Tendría que contestar Martin, pero Leo se le adelanta:
Jovencita, tienes que saber que «llegar puntual a las fiestas del colegio es muy importante». ¡Claro que eso ya lo entenderás cuando crezcas un poquito! 
¿No llevas corbata?
¡Ahora no empieces tú con eso!
En ese instante aparece la señora Silver en la puerta y consigue empeorar las cosas. Al ver a Martin tan elegante, exclama conmovida:
¡Ay, hijo mío! ¡No me hago a la idea de que hoy vayas ya a tu primer baile del colegio! ¡Y pensar que hace nada aún te cambiaba los pañales! 
Y se pone a llorar como loca. ¡Ay, las madres! ¡La mía también lloró la primera vez que salí a cazar mosquitos por mi cuenta!
Mamá, haz el favor... ¡No es un baile importante! No es más que la fiesta del colegio. ¡Me habías prometido que no te emocionarías!
¡Ay, tienes razón! Ya paro. ¿Lo ves? ¡Ya no lloro! Claro que, pensándolo bien... 