Valentina y la Dragona

Lucía Serrano

Fragmento

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É
rase que se era, hace mucho mucho tiempo, una dragona enorme y terrorífi ca que siempre tenía hambre. Devoraba todo lo que encontraba a su paso y, cuando terminaba de comer, lanzaba grandes llamas al cielo para pedir más. El rugido de sus tripas ponía los pelos de punta. El rechinar de sus dientes daba una grima terrible. Y, en conjunto, toda ella era digna de protagonizar las peores pesadillas de niñas y niños.
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Vivía en una cueva en el bosque. Pero no en un bosque cualquiera, sino en uno que estaba a las afueras de un gran pueblo. Y esto era una ventaja, porque todos los dragones saben que en los pueblos hay abundantes y suculentas viandas.Pero, para los habitantes de aquel lugar, su vecina era una pesadilla. Su aliento apestoso hacía que el aire oliese a azufre (algo así comoa huevo podrido) y hasta los animales se estaban volviendo amarillos por la contaminación que provocaba.
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La Dragona se sentaba cada mañana frente a las puertas de la muralla con su boca bien abierta, pidiendo comida. Los habitantes del pueblo le lanzaban con catapultas todos los animales y hortalizas que tenían.