Empecemos por el principio
(bueno, lo que creemos que es el principio).
Hubo un tiempo en el que todo nuestro universo cabía en menos de lo que ocupa una naranja.
En aquella época, no había mucho que ver.
Ni luz, ni estrellas, ni Tierra…
¡Qué fuerte!
Hasta que un día...
… se produjo una gran explosión.
¡Ay,
madre!
¡Bang!
En menos de lo que se tarda en comer un helado, se crearon todos los trocitos que componen nuestro universo.
Es la materia de la que estamos hechos todos.
Tú, yo, este libro, tu desayuno… todos estamos hechos de partículas que llevan aquí desde el principio de los tiempos.