Por Cristian Olivé
Puedes escribir un título, autor o ISBN. Si necesitas buscar por género o materia, puedes hacerlo desde los filtros de catálogo. Y, si no encuentras lo que buscas o necesitas un catálogo personalizado, contacta con nosotros ¡y te ayudamos!
Mucho más que libros
Por Cristian Olivé
No nos hemos dado cuenta y ya estamos a septiembre otra vez. Curso nuevo, caras nuevas. Con muchas ganas de empezar proyectos estimulantes pero muy poco tiempo para prepararlos. ¿Qué actividades podríamos hacer para arrancar el curso con buen pie y conocer mejor a nuestro alumnado? Como cada año, os propongo algunas ideas que tienen como objetivo desplegar la creatividad para explorar el autoconocimiento y cohesionar el grupo clase. ¡Ojalá os resulten útiles!

La protagonista, Josephine, cuenta a sus padres las consecuencias catastróficas que ha supuesto la visita al zoo. De hecho, el libro empieza así:
Esta noche me han castigado sin postre. Por culpa de lo que ha pasado en el zoo. Papá se ha tirado toda la cena repitiéndome:
—¡Es que no puede ser, Joséphine! ¡No puede ser!
Mamá, en cambio, no abría la boca. Me lanzaba miradas de desaprobación. Al final se limitó a decir:
—Mañana iremos al hospital a ver cómo está. Y, ahora, cómete las judías.
No me gustan las judías, pero me pareció que no estaba el horno para bollos. Así que me las zampé sin rechistar. Es lo que se llama ponerse de perfil bajo. Luego mamá decretó que me quedaba sin postre. Y eso sí que me dio pena porque de postre había bizcocho de zanahoria, que es mi bizcocho favorito. Me entraron ganas de llorar, pero me consolé pensando que seguramente a los compis de clase también los habrían castigado sin postre.
Después del incidente del zoo, todos los padres hablaron por teléfono. Oí a mamá empalmar una llamada con otra y repetirle a cada interlocutor:
—¡Es un disparate, un disparate! ¿Cómo ha podido suceder semejante catástrofe?
No sé muy bien lo que significa «disparate», pero, si tiene algo que ver con disparos, no puede ser nada bueno.
Cuando me hube terminado las judías, pregunté si podía levantarme de la mesa, puesto que estaba castigada sin postre. Pero mamá dijo que no, luego se fue a cortar una rebanada del bizcocho de zanahoria y me la puso delante.
—Puedes tomar bizcocho si nos explicas lo que ha pasado hoy en el zoo.
Eso se llama «chantaje», pero me mordí la lengua. Cogí el tenedor y dividí la rebanada de bizcocho en ocho pedacitos.
Una catástrofe nunca sucede de buenas a primeras: es el desenlace de una serie de sacudidas pequeñas que casi no se notan pero que, poco a poco, se convierten en un terremoto. Lo que había pasado hoy en el zoo también cumplía con esta regla: era la traca final de varias catástrofes sucesivas.
Mis padres querían explicaciones, pero para explicárselo todo había que explicar que la catastrófica visita al zoo pasó por culpa de la catastrófica función del cole que pasó por culpa de la catastrófica obra de teatro que pasó por culpa de la catastrófica visita de Papá Noel que pasó por culpa del catastrófico Santa Plas que pasó por culpa de la catastrófica clase de seguridad vial que pasó por culpa de la catastrófica clase de gimnasia que pasó por culpa de la catastrófica presentación en el salón de actos que, a su vez, pasó por culpa de una catástrofe inicial.
Y quizá habría que empezar contando esta primera catástrofe.
¿Y si los estudiantes explicaran una catastrófica anécdota familiar real o inventada? Podrían seguir los siguientes pasos:
¿Y si los estudiantes pudieran convertirse en personajes de novela? Sin duda, serían redondos y no planos, y podrían protagonizar las aventuras que quisieran. Los escritores suelen planificar, antes de ponerse a escribir, cómo serán los personajes de sus historias. Intentan detallar la personalidad, los intereses y las manías de cada uno. También construyen un universo familiar y un entorno de amistades. Y, por supuesto, se imaginan cómo son físicamente.
Por ello, los estudiantes deberán responder las siguientes preguntas:
El siguiente paso es el más creativo y alocado. ¿Y si fueran una figura de Funko o un skin de videojuego? Tanto los funkos como los skins basados en personajes literarios o de películas tienen elementos físicos y de vestuario sacados de la historia donde aparecen. ¡Ahora les toca a ellos crear sus funkos o skins literarios!

Para realizar la actividad, pueden seguir los siguientes pasos:
Si queréis conocer otras propuestas similares que os ayuden a conocer mejor a vuestro alumnado, os invitamos a repasar las ideas que explicamos en este artículo de actividades creativas de inicio de curso y este otro de actividades literarias en aula. ¡Encontraréis doce propuestas igual de inspiradoras para vuestra aula!
Si os animáis a aplicar alguna en vuestra clase, dejad vuestros comentarios en la entrada, ¡os leo! Y nada, ¡os deseo un feliz curso a todos y todas!

Cristian Olivé
Cristian Olivé es profesor de Lengua y Literatura en secundaria y profesor de máster de formación de profesorado. Ha publicado varios libros de innovación educativa y realiza formaciones sobre metodologías activas en el aprendizaje. También realiza diferentes guías didácticas creativas para Penguin Aula.
Se ha añadido un libro a favoritos
Accede a tu cuenta para guardarlo en favoritos