Prefacio
Han tenido que pasar siete años para que una nueva edición, la decimonovena del Manual de español urgente, vea la luz. Este tiempo de silencio tiene una explicación: el MEU, tal cual había sido ideado, no podía competir con el ritmo de las cosas, con el ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos, que lo condenaban a la consideración de obra vieja, casi desde el mismo momento de su publicación.
Requería, por tanto, no solo de una versión digital que pudiera ser actualizada, sino de un reajuste, tanto de aquellos apartados tradicionales que carecía de sentido mantener en su edición impresa, como de aquellas recomendaciones que se apoyaban en normas que hoy las nuevas obras académicas han modificado.
El nuevo Manual de español urgente estaba necesitado de decisiones que, recogiendo el testigo de lo hecho hasta ahora, permitieran abanderar una nueva etapa que marcara una prudente pero necesaria distancia con la estructura del manual que se ideó en 1985.
En estos siete años se ha concatenado un avance tecnológico con otro, lo que ha originado, en torno a internet, un estado de revolución permanente que nos ha obligado a familiarizarnos con un lenguaje característico de este nuevo estado de cosas.
Ahora el individuo, que puede ser un medio, es capaz de subir un vídeo a YouTube y cientos de miles de personas admirarlo, criticarlo o simplemente comentarlo, o el alma solitaria puede sentirse arropada por centenares de amistades virtuales en Facebook o poseer un ejército de seguidores por el acierto en uno de esos millones de tuits que se envían cada día, desde aquel primero que lanzó su creador, Jack Dorsey, en el 2006.
Un mundo al que la lengua, el español en nuestro caso, se va adaptando para no quedarse atrás y dar respuesta a los millones de usuarios que, en contra de las voces de alarma que a menudo se escuchan, sí prestan especial atención a la corrección lingüística, pues les va en ello el prestigio que aspiran a tener ante el grupo del que forman parte o al que se dirigen.
Ahí es donde recobran sentido obras como el Manual de español urgente, que aúnan la tradición de un trabajo que empezó a comienzos de los ochenta con la modernidad de un quehacer que se desarrolla al hilo de la actualidad.
El libro que hoy tiene entre sus manos es una obra que está viva, que ha permanecido, recurriendo a una expresión del ámbito de la psicología, en su «zona de confort» durante siete años, de la que finalmente ha salido para recuperar su condición de referente entre los periodistas que en el mundo trabajan en español y entre todos aquellos que, fuera de las redacciones y de las grandes editoriales, también quieren contar a los demás sus experiencias e historias.
La Fundéu BBVA, gracias a su equipo de periodistas y filólogos, a sus miles de amigos repartidos por todo el mundo y, por supuesto, a la ayuda de sus patrocinadores, la Agencia Efe y el banco BBVA, se renueva diariamente para responder de la mejor manera y con urgencia, si no con inmediatez, a la necesidad de los hablantes de nominar a las nuevas creaciones y actividades, y también de resolver las dudas que surgen en el ejercicio diario de escribir en los medios, en los blogs profesionales o particulares y en las redes sociales.
Esta nueva y renovada edición del Manual de español urgente es una demostración más de ese espíritu de servicio y ese carácter moderno de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA).
JOAQUÍN MÜLLER-THYSSEN BERGARECHE
Director general
Consejo Asesor
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Víctor García de la Concha |
Leonardo Gómez Torrego |
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Humberto López Morales |
Salvador Gutiérrez Ordóñez |
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Manuel Conthe |
Victoria Prego |
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Soledad Gallego-Díaz |
Gregorio Salvador Caja |
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Pilar García Mouton |
Mario Tascón |
Introducción de la 2.ª época
Esta edición ha sido sustancialmente revisada y el contenido se ha reorganizado en dos claros bloques, aunque buena parte de las observaciones en el apartado original «Sobre redacción» (que abarca los actuales capítulos 1, 2, 4, 5, 6 y 7) siguen la orientación práctica de las ediciones anteriores de destacar las dudas más frecuentes. Algunos apartados se han dejado casi sin cambios, pero otros se han reorganizado (como los de acentuación) o se han reescrito por completo (como el de mayúsculas).
En la toponimia y la antroponimia se ha optado por seguir las recomendaciones más recientes de la ONU y las Academias. Los cuadros de transcripciones pueden descargarse, con indicaciones sobre su aplicación, en el sitio web de la Fundéu.
El segundo bloque (el capítulo 9) se ha reorganizado por completo e incluye por orden alfabético la información sobre siglas, abreviaturas, gentilicios, topónimos, mayúsculas, etc., que antes se encontraba dispersa por varios capítulos. Se ha reducido considerablemente el número de siglas, ya que hoy es fácil encontrar su desarrollo, y se centra en una selección de las que presentan problemas en su traducción o escritura.
Se han añadido capítulos sobre ortotipografía (3) e internet (8), dado que cada vez es más frecuente que los periodistas tengan que trabajar con los medios de edición.
1
Ortografía de las palabras
1.1Se debería observar rigurosamente la ortografía fijada por la Real Academia Española, allí donde esta sea preceptiva. Préstese atención a lo que se quiere expresar y hágase una revisión por otra persona para valorar el mensaje, pues los correctores automáticos pueden dar por buenas frases con pleno sentido, ortográfica y gramaticalmente válidas, que expresan cosas bien distintas de lo que deseaba; compárese El poeta fue a París tras la pérdida de su mujer con El poeta fue a París tras la perdida de su mujer. Se recuerdan aquí solo algunas reglas que pueden ofrecer dudas.
1.2No hay que descuidar ningún elemento del mensaje. Por ejemplo, los rótulos en televisión son tan trabajo periodístico como los titulares en prensa escrita, aunque sirvan como complemento a las imágenes. Al contrario que el contenido hablado, un error en un rótulo, sea formal o de fondo, puede ser captado fácilmente como imagen y difundido por las redes de internet, con el coste de prestigio que esto conlleva.
Reglas generales de la acentuación gráfica
1.3Llevan tilde (´):
• Las palabras agudas que acaban en vocal o bien en -n o -s precedida de vocal: sofá, sillón, arnés, miráis, dieciséis, semidiós.
• Las palabras graves que no acaban en vocal, -n o -s: césped, mármol, López, huésped. Pero si a la -s o la -n la precede otra consonante, debe también colocarse la tilde: bíceps, fórceps, tríceps, wéstern, cómics. Carecen por tanto de tilde voces agudas como anoraks, kayaks, Nueva Orleans, icebergs.
• Todas las palabras esdrújulas y sobresdrújulas: líquido, entrégueselo, vuélvase, cláusula, farmacéutico.
1.4Para la aplicación de las normas precedentes es necesario contar correctamente las sílabas, teniendo en cuenta la posible presencia de diptongos e hiatos. Así, palabras como amabais, cantarais, fueseis o ibais no son esdrújulas, sino palabras graves acabadas en -s, por lo que no deben llevar tilde.
1.5Toda vocal cerrada (i, u) tónica pegada a una vocal abierta (a, e, o) lleva tilde, con independencia de cualquier otra consideración: río, píe, venía, púa, insinúo, acentúo, rehúye, país, vahído, reíais, transeúnte, barahúnda, caída, leído, oír, huía, rehúsa, cortaúñas...
1.6Palabras como heroico, mosaico, prosaico, etc., no llevan tilde porque son graves (he-roi-co) acabadas en vocal.
1.7Dos vocales iguales cualesquiera pertenecen siempre a dos sílabas distintas. Eso incluye tanto ii como uu, que se tratan igual que aa, ee y oo. Voces como chiita y diita no llevan tilde por la misma razón que creemos y microonda tampoco la llevan.
1.8Dos vocales abiertas distintas (ae, ao, ea, eo, oa, oe) también pertenecen siempre a dos sílabas distintas. Llevan tilde por ser esdrújulas héroe (hé-ro-e), línea (lí-ne-a), área (á-re-a)...
1.9Los hiatos átonos de este tipo tienden a pronunciarse como diptongos en la lengua coloquial, pero no en la esmerada o culta. Por otra parte, es frecuente que guion, fie, truhan, riais, diana, impetuoso, afluente, etc., se pronuncien con hiato. Ninguna de estas variaciones tiene carácter distintivo (muchos hablantes ni siquiera perciben la diferencia) y por ello no tienen reflejo ortográfico, como tampoco lo tienen las variantes articulatorias de plurales como guiones o truhanes, que admiten igualmente la pronunciación con hiato.
1.10La secuencia de vocales ui o iu se considera siempre diptongo a efectos de colocación de tilde, incluso si se pronunciara como hiato, ya que las variaciones prosódicas que se puedan presentar tampoco suelen tener carácter distintivo: benjuí, cuídate, interviú. Por eso, palabras como disminuido, construido, destruir, hui, jesuita o hinduismo no deben llevar tilde.
1.11La h intercalada no rompe el diptongo: truhan es monosílaba y por tanto sin tilde, y prohíbe y rehúsa necesitan tilde porque la vocal cerrada se considera pegada a la abierta que le antecede.
1.12Las palabras esdrújulas con diptongo en la antepenúltima sílaba casi siempre llevan la tilde en la vocal abierta (farmacéutico, cláusula, acuático, Éufrates) o, si el diptongo lo forman dos vocales cerradas, en la segunda de ellas (casuística o jesuítico). Las voces que no siguen esta pauta son harto excepcionales, como proteínico, museístico o esteroídico.
1.13Las letras mayúsculas se acentúan exactamente igual que las minúsculas: Órcadas, Úbeda, Ártico, Écija.
Los monosílabos y la tilde diacrítica
1.14Los monosílabos no llevan tilde: di, da, Dios, Luis, ti, fue, fui, vio, dio, fe, cien, bien, seis, guion, lie, Sainz.
1.15Se exceptúan unos pocos, en los que la tilde diferencia dos o más valores distintos del monosílabo (tilde diacrítica), siempre que en la pronunciación uno sea tónico (es el que lleva la tilde) y el otro átono. Si los dos son tónicos, no lleva tilde ninguno: sal (sustantivo y del verbo salir), son (sustantivo y del verbo ser), ve (del verbo ver y del verbo ir), pie (sustantivo y del verbo piar). Tampoco llevan tilde los monosílabos ti, vi, fe. Sí se acentúa en cambio tés, el plural de té. Los monosílabos que se diferencian con la tilde diacrítica están en el cuadro siguiente.
Sólo y los demostrativos
1.16La palabra solo se escribe sin tilde incluso cuando es adverbio, aunque puede llevarla si con ello se evita una ambigüedad. Sin embargo, en la lengua periodística se desaconseja este recurso por un doble motivo: en primer lugar, la precisión del texto debe venir de su formulación y no de un signo mínimo sobre una letra, y en segundo lugar, a menudo la percepción de que se elimina la ambigüedad es engañosa.
Monosílabos con tilde diacrítica

1.17Como ejemplo de este último punto consideremos Yo solo resolví dos problemas; para dejar claro que no tiene los sentidos de ‘sin ayuda’ o ‘sin compañía’ puede pensarse en añadir la tilde, pero de hecho persisten otras ambigüedades: puede ser que equivalga a Yo no resolví más que dos problemas, pero también que esta acción sea la única que se hizo de entre otras posibles (Lo único que hice fue resolver dos problemas) o incluso, aunque sea más propio de la lengua hablada que de la escrita, que fuera la única persona de un grupo que llegó a resolverlos (Yo soy el único que resolvió dos problemas).
1.18La concisión de los titulares tampoco justifica esta tilde: en Llegó solo puede ser adjetivo con el sentido de ‘sin ayuda’ o de ‘sin compañía’. En cualquier caso, es un detalle menor con relación a su vaguedad intrínseca, que es donde reside su gancho.
1.19Como adjetivo, la palabra solo nunca lleva tilde, por lo que tampoco la llevarán sola, solos, solas.
1.20En ningún caso se pondrá tilde en el adverbio solamente.
1.21En los demostrativos (este, ese, aquel, esta, esa, aquella y sus plurales) se aplica la misma norma que con solo: no se acentúan nunca, sean pronombres o adjetivos, aunque podrán llevar tilde para resolver una ambigüedad. De nuevo, en la lengua periodística se desaconseja este recurso, por las razones expuestas. Recuérdese que esto, eso y aquello nunca son adjetivos y por tanto no llevan tilde, ni con las nuevas normas ni con las antiguas.
Palabras interrogativas y exclamativas
1.22Tales palabras no llevan tilde si no tienen significado interrogativo o exclamativo porque son átonas.
1.23Existen dos construcciones con cierto valor enfático en las que estas palabras no se acentúan. La primera es ser... donde, ser... cuando, ser... como, etc.:
Fue en el portal donde lo atracaron. { ~ Lo atracaron en el portal }
Hoy es cuando llega el pedido. { ~ Hoy llega el pedido }
No es así como se hace. { ~ Así no se hace }
La segunda es el modo como, el lugar donde, el momento cuando..., en las que también podría decirse en (el) que:
Ese es el lugar donde hallaron las joyas.{ ~ el lugar en que }
1.24Con algunos verbos, es válida tanto la forma con acento como sin él, a menudo sin cambio sustancial del significado. Entre ellos están, según El buen uso del español (p. 225):
haber, tener, buscar, encontrar, necesitar gustar, depender, saber, ignorar, olvidar, recordar, imaginar
Interrogativos y exclamativos
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donde |
prep el lugar prep el que |
Pon la caja donde quieras |
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dónde |
prep qué lugar |
Dime dónde has puesto la caja |
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prep = a, desde, en, por, hacia... |
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adonde |
al lugar al que |
Voy adonde tú vayas |
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adónde |
a qué lugar |
Se lo llevaron y nadie sabe adónde |
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como |
del modo que |
Viaja como quieras |
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igual que |
El niño es como su padre |
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según |
Lo hizo como le pedí |
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dado que |
Como no vino, se lo perdió |
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presente de comer |
Solo como verduras |
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cómo |
de qué modo |
Dime cómo haces la tortilla |
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por qué |
¿Cómo no fuiste a la conferencia? |
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cuanto |
(todo) lo que |
Hizo cuanto le pedí |
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todo el/la |
Compraba cuantos libros veía |
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cuánto |
qué cantidad (de) |
No se sabía cuántas personas asistieron |
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hasta qué punto |
No te imaginas cuánto te quiero |
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qué cantidad de tiempo |
¿Cuánto tarda en pagar las facturas? |
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cuando |
en el momento en que |
Cuando lo tengas, dímelo |
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si, en caso de que |
Hay que corregirlo cuando no sale bien |
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puesto que |
Cuando lo dice, así será |
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cuándo |
(en) qué momento |
Ya sé cuándo vendrá |
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que |
persona/cosa que |
No sabe lo que dijo |
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¿dices que/deseo que...? |
¿Que ha perdido dinero en la bolsa? |
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para |
Hay mucho que degustar |
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el cual/la cual |
El edificio, que se terminó ayer, está abierto |
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qué |
Con valor ponderativo |
¿Qué haces?; ¡Qué fácil! |
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qué cosa/persona |
¿Qué hay en el maletín? |
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cuál |
No supo decir qué animal vio |
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cuánto |
¿Qué gana al mes? |
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lo/algo/nada que |
No tenía qué llevarse a la boca |
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quien |
la/una persona que |
Al ajedrez no hay quien le gane |
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el/la cual |
Son personas a quienes respeta |
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quién |
qué persona |
Dime con quién vas y te diré quién eres |
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ojalá |
¡Quién pudiera comprar un yate! |
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cual |
que/quien |
Es el informe del cual hablamos |
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como |
Saltó cual grácil cervatillo |
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cuál |
qué |
No sé cuál ponerme |
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de qué clase/naturaleza |
¿Cuáles son los requisitos para el ingreso? |
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cuan |
como |
La pena es tan grande cuan grande es la falta |
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cuán |
qué |
No te imaginas cuán desgraciado soy |
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porque, por que, porqué, por qué |
véase el apartado 1.27 |
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adonde, a donde, adónde, a dónde |
véase el apartado 1.32 |
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Y en el caso particular de como:
ver, mirar, oír, observar, comprobar, contar, explicar, señalar
También se admiten ambas formas en el giro según como:
Decidirán si juega según como/cómo se sienta hoy.
1.25Por otra parte, llevan tilde cuando funcionan como sustantivos:
Desconocía el cómo, el cuándo, el porqué y el para qué.
1.26Tales palabras pueden ir en preguntas o interjecciones sin ser interrogativas o exclamativas, y en tal caso no deben llevar tilde. A menudo, puede sacarse de la pregunta el elemento encabezado por la palabra, aunque no siempre:
¿Cuando llegó el presidente, estaban todos?
Cuando llegó el presidente, ¿estaban todos?
¿Quien estaba allí era el ministro?
Quien estaba allí ¿era el ministro?
¿Que ha perdido sus ahorros en la bolsa?
Porque, por que, porqué, por qué
1.27Aunque las Academias de la Lengua admiten ciertas opciones cuando la subordinada tiene el verbo en subjuntivo, a continuación se dan las reglas recomendadas para determinar la grafía apropiada.
1.28La forma porque (junto, sin tilde) explica una razón o motivo:
El precio de la vivienda sube porque la economía va bien.
Con el verbo en subjuntivo porque posee valor final:
Trabajamos porque nuestro pueblo tenga mejor calidad de vida. { ~ para que }
También introduce la razón por la que se hace una afirmación (equivalente a lo digo porque, como se deduce de que), y en este caso le precede coma:
Fue una carrera dura, porque llegaron muy pocos a la meta.
1.29La forma por que (separado, sin tilde) puede equivaler a por el que, por la que, por el cual, por la cual...:
Ese fue el motivo por que dimitió el presidente. { ~ por el que }
Esa es la razón por que no quiso acudir a televisión. { ~ por la que }
También puede ser un por exigido por el verbo u otra palabra y la conjunción que:
Ganar la liga pasa por que ganemos en Vigo. { ~ por la victoria }
El presidente se inclina por que cesen los bombardeos. { ~ por el cese de }
Tiene obsesión por que se sepa la verdad.
1.30La forma porqué (junto, con tilde) es un sustantivo sinónimo de razón, motivo, causa... Como tal sustantivo se puede usar el plural:
Desconozco el porqué de su conducta.
Expuso los porqués de su política.
1.31La forma por qué (separado, con tilde) encabeza oraciones interrogativas directas o indirectas. No solo se aplica a un motivo, sino que también equivale a por cuál:
¿Por qué has venido? { directa }
Le preguntó por qué había venido. { indirecta }
Hay que decidir por qué camino hay que continuar.
Adónde, adonde, a dónde, a donde
1.32La forma adónde equivale a a qué lugar. Puede aparecer en oraciones interrogativas directas y en oraciones interrogativas indirectas:
¿Adónde se dirige el país? { directa }
Desconocemos adónde se dirige el país. { indirecta }
¡Adónde vamos a llegar!
1.33La forma adonde equivale a al lugar al que o al cual, a la cual, a lo cual:
La ciudad adonde vamos ha sido bombardeada.
1.34Las formas a dónde y a donde se consideran en la actualidad simples variantes gráficas de adónde y adonde, respectivamente, sin más diferencias. Recuérdese también que con verbos de movimiento se pueden reducir a dónde y donde, respectivamente.
Conque, con que, con qué
1.35La forma conque es una conjunción consecutiva y es palabra átona. Equivale a así que, por tanto, por consiguiente:
Ya se arregló la situación del equipo; conque ahora todos estaremos más tranquilos.
También puede ser el sustantivo coloquial que significa ‘condición, pega’.
1.36En el resto de los casos se escribirá con que o, con valor exclamativo e interrogativo, con qué:
Esa es el arma con que dispararon al taxista. { ~ con la que }
El alcalde se conforma con que la siniestralidad baje en un veinticinco por ciento.
No sabían con qué se iban a encontrar.
¡Con qué paciencia trataba al público!
Sino y si no
1.37La forma sino puede ser un sustantivo, sinónimo parcial de destino, o una conjunción adversativa:
Parece que el sino de esos países es la guerra. { sustantivo }
El avión secuestrado no era español sino italiano. { conjunción }
No hacía sino quejarse amargamente. { ~ más que, otra cosa que }
1.38La forma si no es la suma de la conjunción si y el adverbio de negación no:
No vendrá si no lo invitan.
Le preguntaron si no iba a acudir a la cita.
1.39En las preguntas retóricas donde se presenta una salvedad —que sigue inmediatamente a sino— y se espera una respuesta negativa, se escribe junto:
¿Qué otra cosa pudo hacer sino apoyarlo? { ~ excepto }
No obstante, si no se trata de una excepción, lo normal es separado (si no):
¿Por qué si no mintió? { ~ Si no fue por eso, ¿por qué mintió? }
Palabras compuestas y prefijadas
1.40Hay que prestar atención a los posibles cambios impuestos por la ortografía al formar palabras: puede ser necesario añadir una tilde (semidiós, puntapié, arcoíris, cortaúñas, veintidós), suprimirla (tiovivo, asimismo, decimoséptimo, videojuego), duplicar la erre inicial si el primer elemento acaba en vocal (prorruso, georradar, pavorreal) o cambiar la n por m ante b y p (pamportugués, ciempiés).
1.41Sin embargo, si los vocablos se unen mediante guion, se siguen acentuando como palabras independientes: ítalo-rusa, crítico-biográfico, teórico-práctico, físico-químico.
1.42Los adjetivos terminados en -mente conservan la tilde del adjetivo inicial: cortésmente, ágilmente, rápidamente, frente a sutilmente, abiertamente, francamente.
Esta regla se debe a que los adverbios en -mente son las únicas palabras en español que tienen dos sílabas tónicas: una en el adjetivo y otra en la terminación, que tiene su origen en el sustantivo femenino latino mente.
1.43Las formas verbales a las que se les añaden pronombres enclíticos llevan tilde o no de acuerdo con las normas generales de acentuación. Así, no llevan tilde las voces llanas cayose, denos, estate, proponlo, etc., como tampoco las combinaciones deles, deme, ni otras voces llanas formadas a partir de dé. Sí la llevan por ser esdrújulas:
canta + le: cántale sepa + lo: sépalo
da + me + lo: dámelo diciendo + se + lo: diciéndoselo
Palabras latinas y extranjeras
1.44Las palabras latinas se ajustan a las reglas de ortografía y acentuación de las palabras castellanas: cuórum, hábitat, adenda. Las locuciones latinas, por el contrario, se escriben como extranjerismos, es decir, en cursiva y sin la adición de acento ortográfico. Véase el cuadro del apartado 3.20.
1.45Todos los nombres comunes adaptados al español, aunque sean de origen extranjero, se ajustan a las reglas de acentuación de las palabras castellanas: sándwich, escáner.
Diéresis
1.46La diéresis es un signo ortográfico consistente en dos puntos colocados sobre la u para indicar que esta se pronuncia cuando va entre una g y las vocales e o i: vergüenza, pingüino.
1.47La diéresis, al igual que la tilde, también se escribe en las mayúsculas: ANTIGÜEDADES.
Mayúsculas y minúsculas
1.48El uso de las mayúsculas y las minúsculas es una de las facetas más controvertidas de la ortografía. Buena parte de los debates, en ocasiones encendidos, sobre su aplicación deriva de que en última instancia las mayúsculas, además de para marcar los nombres propios, suelen dotar de carga subjetiva a las palabras: deferencia (como en los cargos), proximidad (como en las antonomasias geográficas), importancia (en los acontecimientos históricos)...
1.49Por ello, las Academias de la Lengua aclaran muy oportunamente en su ortografía que en la aplicación de las mayúsculas intervienen «muchos factores, como la intención de quien escribe, el tipo de texto o el contexto de aparición». Y continúan poco después que «es a todas luces imposible prever y explicar todos los contextos en los que quien escribe puede optar por utilizar la mayúscula o la minúscula en función de variables muy diversas, sin que, en rigor, ninguna de los dos pueda considerarse incorrecto».
1.50Un método efectivo de determinar muchas mayúsculas es mediante correspondencias con conceptos relacionados pero, digámoslo así, más humildes o corrientes: si un bedel no tiene mayúscula, no ha de tenerla el director; si el agricultor no tiene mayúscula, tampoco el ingeniero agrónomo; si el resfriado no la tiene, tampoco el síndrome respiratorio agudo y grave; si la estafa no la tiene, tampoco la trata de blancas, etc. En cualquier caso, téngase presente que ante la duda es preferible la minúscula.
1.51El diccionario académico también ofrece pistas para voces concretas, teniendo en cuenta que, en principio, lo apropiado será la minúscula si no se especifica que se escriben con mayúscula.
1.52A continuación se exponen casos de mayúsculas y minúsculas que ofrecen dudas.
1.53Nombres de persona Las partículas (preposiciones y artículos) de nombres españoles se escriben en minúscula cuando estos se dan completos, regla que es extensible a otras muchas lenguas. Si se suprime el nombre de modo que se principia por una partícula, esta se escribe en mayúscula:
Descubren una nueva pintura de Van Gogh.
Descubren una nueva pintura de Vincent van Gogh.
En los apodos y sobrenombres el artículo va en minúscula (que se contrae con a y de):
Regresan a Toledo los documentos del Greco que viajaron a Atenas.
Interpretaron cantigas de Alfonso X el Sabio.
Reconoció en su declaración que el Cura era él.
1.54Nombres de lugar Los nombres de lugar a menudo consisten en un término genérico y uno específico. El genérico describe el tipo de accidente o división administrativa y se escribe en minúscula, mientras que el específico va en mayúscula: el golfo Pérsico, el océano Pacífico, el lago de Como, el río Nilo..., el departamento de Antioquia, el estado de California, la comunidad autónoma de La Rioja... Pero se emplea la mayúscula en los nombres de accidentes que no describen la naturaleza del lugar: Río de la Plata (estuario), Selva Negra (montes)... Véase 7.16 para la mayúscula en el artículo. Los genéricos de establecimientos, edificios, monumentos, etc., suelen escribirse con mayúscula inicial, pero no es necesario: el hotel Ritz o el Hotel Ritz, la Torre Eiffel o la torre Eiffel, el teatro Real o el Teatro Real.
1.55Nombres comunes basados en propios Al crear un nombre común a partir de uno propio (llamado epónimo) pueden darse tres casos: si el epónimo aparece modificando un nombre común con de, se mantiene la mayúscula y la forma original de este (leyes de Mendel, síndrome de Down); si lo especifica en aposición directa para un tipo de producto, una raza animal, una variedad vegetal, etc., se escribe en minúscula y normalmente se hispaniza (cóctel molotov), y si el propio epónimo pasa a funcionar plenamente como común, también se escribe en minúscula y normalmente se hispaniza (zepelín).
En algunos casos se da una doble formación: la enfermedad de Alzheimer o el alzhéimer, el diésel o el motor diésel (o dísel), el baño de María o el baño maría, el cabrales o el queso de Cabrales.
1.56Leyes Los nombres de las leyes dados en la propia ley o abreviados van con mayúsculas iniciales (Carta Magna, Ley de Propiedad Horizontal), pero no así los nombres populares: ley antitabaco, ley sálica. También van con mayúscula cuando se dan con su identificación: Ley 4/1998.
1.57Cargos, oficios, profesiones, tratamientos Se aconseja escribir con minúscula inicial, vayan o no acompañados del nombre propio, los cargos (ministra, presidente, jefa, fiscal, secretario, senadora...), los títulos nobiliarios (rey, marqués, duquesa, barón, condesa...), los académicos (catedrático, ingeniera, licenciado, doctora...), los eclesiásticos (papa, obispo, arzobispo, cardenal...), así como los nombres que designan grados militares (general, comandante...), ya que se trata de nombres comunes. Las abreviaturas de los tratamientos se escriben con mayúscula inicial, aunque no las formas completas: Sr. (señor), D.a (doña), M.e (madre), Ser.mo (serenísimo), Prof. (profesor).
En los cargos se conserva la mayúscula de la institución o departamento del que una persona es responsable: ministro de Hacienda, catedrático de Filosofía.
1.58Etnias, pueblos, comunidades indígenas A diferencia del inglés, en español se escriben en minúscula y forman el plural según las normas generales: del mismo modo que no se escribe los Mongol o los Godo, sino los mongoles y los godos, no hay razón alguna para no hacer lo mismo con los mapuches, los aimaras, los mayas, los muiscas, los incas y los apaches. Por el mismo motivo, pueden formar femeninos: las navajas y no las navajo.
1.59Movimientos artísticos y períodos históricos Se escriben con minúscula, salvo cuando sean corrientes asociadas a una época concreta y que no solo afectan al arte sino a la cultura, la sociedad, etc.:
La película tiene mucho del neorrealismo italiano.
Combina el románico con el gótico flamígero.
La muestra incluye muchas piezas de art déco. { en cursiva, por ser expresión extranjera }
1.60Disciplinas Salvo cuando se refieran a nombres de asignaturas, carreras, departamentos, universidades, etc., se escriben en minúscula. En ocasiones son válidas ambas opciones, y en tal caso es preferible la minúscula si importa más la materia que identificar el nombre específico: Estudió derecho y periodismo.
1.61Impuestos, índices No necesitan mayúscula: índice de precios al consumo, impuesto sobre el valor añadido.
1.62Puntos cardinales y del horizonte Se escribirán con minúscula cuando no formen parte de un nombre propio:
Mi casa da al norte.
El sur de España es caluroso.
Pero se escribirán con mayúscula en casos como América del Sur, mar del Norte.
1.63Fechas Se escriben con minúscula los nombres de los días de la semana, de las estaciones del año y de los meses de cualquier calendario (lunes, martes..., primavera..., enero, febrero, marzo...). Se escribe Ramadán en mayúscula cuando alude específicamente a su significación religiosa, pero no sábado ni domingo.
1.64Plural Los nombres propios no dejan de llevar mayúscula por el mero hecho de ir en plural: las dos Alemanias, las dos Carolinas. Lo mismo se aplica a marcas (dos Mercedes, dos Rolex) e instituciones (los Estados, los Gobiernos). Pero cuando se pluraliza solo un elemento de un nombre complejo, sí es en minúscula: los ministerios de Hacienda y del Interior.
Abreviaturas y siglas
1.65Conviene aclarar las siglas que no son muy conocidas con su desarrollo entre paréntesis, aunque en casos como AZT puede ser preferible explicar de qué se trata (medicamento para tratar el sida) al desarrollo (azidotimidina).
1.66Las siglas se escriben en mayúsculas y sin puntos ni espacios: ISSN, ONG, DNI, OTAN, ITV. Otras adoptan una determinada grafía que se aconseja respetar: IPv6, PSdG, ENTel, I+D, S&P. Si en una sigla una N precede a una B o a una P no se convierte en M: ANPE, INBAD. Las que se pronuncian como si ya fueran cualquier otra palabra pueden escribirse, según corresponda, como el resto de los nombres comunes (caso de sida, tac, ere, pyme, ovni, láser, con minúscula inicial) o de los nombres propios (caso de Unicef, Grapo, Fundéu, con mayúscula inicial).
1.67No hay normas generales para la lectura de las siglas: a veces se tratan como si fueran voces ordinarias (Unesco) y otras se deletrean (TDT); también puede haber lecturas mixtas (CSIC, /cesíc/) e incluso lecturas convencionales o con ciertas simplificaciones (YPF es /ipeéfe/, CMYK es /cemiká/). Otras, en fin, se desarrollan (SS para la seguridad social, aunque no para las Schutzstaffel).
1.68Las siglas españolas llevarán preferentemente el artículo que corresponda al desarrollo (el IVA, de el impuesto del valor añadido o agregado) o al sustantivo que se sobrentienda (el BMV, para un auto de esa marca). Esta misma regla también se aplica si la sigla empieza por a tónica (la AMPA, para la asociación de madres y padres de alumnos) o el desarrollo principia por una palabra femenina que exige la forma el (el AVE, para el Aula Virtual del Español).
Si la sigla es extranjera, se le aplica el género que corresponda a la palabra que en la traducción española sea el núcleo del enunciado: el IRA (Ejército Republicano Irlandés).
1.69Las siglas normalmente actúan como sustantivos, pero ocasionalmente funcionan como adjetivos o van en aposición: países BRIC, salto BASE, memoria USB, rayos UVB.
1.70Cada vez es más frecuente que las siglas entren directamente como piezas léxicas autónomas, antes que el desarrollo, que puede ser desconocido o incluso no existir. También pueden adoptar una forma convencional, que no se ajusta a su desarrollo (ISO), o pueden conservarse tras un cambio de nombre de la entidad.
1.71Las siglas suelen formar el plural en la lengua hablada según las normas generales: de PC se forma el plural oral /pezés/, de ONG se forma /oenejés/, de TIC se forma /tiks/, de BMW se forma /beemeúbes/.
1.72Especialmente en contextos técnicos, se ha generalizado el uso de reflejar este plural en la forma escrita de las siglas mediante la adición de una s minúscula al final (si se optase por la mayúscula se confundiría con una letra más de la sigla), pero esta práctica está desaconsejada por las Academias de la Lengua, que recomiendan que el plural oral y semántico no tenga reflejo en su escritura.
1.73En textos periodísticos es preferible no usar abreviaturas, salvo las que tienen un valor léxico equiparable al de las siglas (EE. UU., JJ. OO., CC. OO.), las de uso muy habitual en contextos específicos (a. m. en las horas, S. A. en los nombres de empresas, etc. al final de una enumeración) o las que sirven para ocultar la identidad de una persona. Obsérvese que los elementos de las abreviaturas compuestas se separan con espacios: a. m. y no a.m.
1.74En la prensa general suele ser preferible dar las unidades físicas con su nombre, pero nada impide usar los símbolos internacionales, sobre todo si son de amplio uso y el nombre es largo («km/h» para los kilómetros por hora).
1.75Los símbolos se escriben sin punto y carecen de plural: El fuego destruyó más de 45 000 ha de bosque. Nunca debe usarse un símbolo de unidad con un número expresado en letras: cinco kilogramos y no *cinco kg.
Palabras con doble opción ortográfica
1.76Cierto número de voces y locuciones admiten una doble grafía, ya sea porque presentan variaciones en su pronunciación (casos de video y vídeo o de pijama y piyama), ya sea porque se admite la alternancia ortográfica.
1.77Cuando hay dos formas, a veces se pueden considerar completamente equivalentes, como quizá y quizás, pero en otros casos se prefiere una de ellas, sin que eso signifique que la otra sea incorrecta: por ejemplo, la ortografía académica prefiere bikini a biquini y wiski a güisqui o whisky. En otros casos, depende del país: fútbol y chófer son las formas de España, mientras que en otros países se prefieren futbol y chofer.
1.78En la segunda parte de este manual se han recogido un buen número de alternancias de este tipo, así como términos que la presentan en el uso pero que están censurados y se consideran falta ortográfica, como *exhuberante en vez de exuberante, *deshauciar en vez de desahuciar, *garage en lugar de garaje...
Grupos consonánticos cultos ps, ct, mn...
1.79Cierto número de términos propios de disciplinas técnicas conservan grupos de consonantes que aparecen en los étimos, aunque son impropios del español: ftalato, gnomo, ptialina, psicología, psoriasis, dismnesia, ctenóforo, cnidiario, tsunami. Es frecuente mantener estos grupos, aunque en algunos casos se admite la simplificación y en otros incluso se recomienda.
1.80Así, las Academias recomiendan mantener ps en psique y derivados, aunque se admita la simplificación (psiquiatra mejor que siquiatra; parapsicólogo mejor que parasicólogo); en cambio se prefiere la simplificación del prefijo pseudo- (seudociencia mejor que pseudociencia).
Prefijos
1.81La ortografía del 2010 establece una serie de elaboradas reglas para la escritura de prefijos, de modo que se puede optar, según el caso, entre cuatro posibilidades. El gráfico que aparece a continuación sumariza las reglas que son aplicables.
1.82Dos puntos son especialmente problemáticos, dado que en muchos casos la elección entre dos opciones tiene un cierto grado de subjetividad: la posibilidad de reducir las vocales dobles (aa, ee, ii, oo, uu) cuando en la pronunciación cuidada de todos los niveles de la lengua oral se simplifican y la determinación de cuándo una base es univerbal o pluriverbal.
1.83Con relación a este último punto, la orientación ortográfica dada por las Academias de la Lengua es que una serie de voces se considera base pluriverbal cuando la primera no basta para designar el concepto con el sentido y la categoría gramatical que le corresponde. Esta regla se ha de entender únicamente desde el punto de vista léxico, no de la situación de un individuo concreto: cuando hablamos de un exjugador de baloncesto, podemos separar exjugador con pleno sentido léxico, incluso si solo es así en lo que respecta a ese deporte y esta persona ahora es, digamos, un jugador de golf; de igual modo se escribe exespía francés, incluso si ahora trabaja para otro Estado, exministro de Defensa, aunque tenga otra cartera, o precandidato presidencial. En cambio, no podemos separar *antipena de anti pena de muerte.

1.84post-, pos- Se prefiere la forma simplificada pos-, con una excepción: cuando el vocablo al que se une empieza por s, como postserial.
1.85trans- Este prefijo puede simplificarse como tras- en un gran número de voces, pero no en todas. En particular, se mantiene la n cuando la base empieza por s (transiberiano, transexual) y cuando no es una formación española, sino que el vocablo se toma directamente del latín u otras lenguas (transacción, transistor). Por otra parte, hay medio centenar de palabras que solo admiten la forma tras-. Solo la consulta del diccionario, que sigue dando prioridad a trans- cuando ambas formas son válidas, puede aclarar la grafía correcta.
1.86mal- Una vez escrito junto, sigue las pautas regulares para el plural: de malentendido es malentendidos, no malos entendidos ni malosentendidos. Pero el diccionario sigue recogiendo alternancias como malasombra/mala sombra, malintencionado /mal intencionado y malcriado/mal criado; en estos casos es preferible la forma en una palabra.
1.87sub- No se simplifica la b en formaciones como subbético, subboreal y subbase. Hay, sin embargo, algunas excepciones a esta regla y se refieren a ciertas palabras de uso asentado, como subranquial y subrigadier, donde se mantiene la simplificación.
1.88super- Cuando funciona como prefijo, se escribe siempre sin tilde, aun escrito separado: super a gusto.
1.89sin- Se está aplicando este prefijo a personas de ciertos colectivos, como sin papeles, sin ley, sin tierra, sin techo... Se admite tanto la grafía en dos palabras, en cuyo caso son invariables en plural (los sin ley, los sin tierra, los sin techo, los sin papeles), como en una palabra, y en tal caso lo aconsejable es formar el plural normalmente (los sinleyes, los sintierras, los sintechos, los simpapeles).
1.90no Esta partícula no funciona ortográficamente como prefijo y se escribe separada del vocablo al que afecta: no fumadores, no intervención, no católicos, no igualdad. Esta construcción lleva siglos en uso y es correcta, pero a menudo hay giros más naturales y sencillos:
La postura de las centrales sindicales es de no apoyo a la huelga.
Las centrales sindicales no apoyan la huelga.
Debido a la no aprobación de la ley en el Congreso...
Debido a que no se ha aprobado la ley en el Congreso...
Otras veces se puede formar un vocablo equivalente con algún prefijo, aunque no siempre tiene los mismos matices: inasistencia (por no asistencia), extracomunitario (por no comunitario).
2
Puntuación
2.1Una puntuación pulcra es esencial para la correcta comprensión del mensaje que se quiere transmitir. La puntuación no siempre sigue reglas rígidas y en un determinado contexto se pueden aplicar diversos estilos, pero siempre se ha de buscar la coherencia y la claridad. Se recuerdan aquí las reglas fundamentales sobre el empleo de los signos de puntuación.
2.2Los signos de puntuación no se omiten tras las direcciones de internet, ya sean punto, coma, punto y coma, paréntesis, etc. Si fuera preciso para evitar posibles equívocos, puede dejarse un espacio fino o encerrar la dirección entre ángulos (<>).
Coma ,
2.3La coma suele indicar una pequeña pausa que se hace al hablar o en el sentido. De ahí que, para colocar las comas correctamente, convenga releer el escrito fijándose en esas pausas prosódicas o sintácticas.
2.4Las comas pueden ser una importante ayuda para clarificar el sentido de una oración, pero no debería confiarse demasiado en ellas como único o principal recurso para evitar ambigüedades: la claridad debe venir preferiblemente de la propia formulación de la frase.
2.5Se separan con comas los elementos de una serie de palabras o de grupos de palabras, incluso oraciones, de idéntica función gramatical, cuando no van unidas por conjunción:
Los obreros, los empresarios y el gobierno están de acuerdo.
Arregla la casa, lleva los chicos al colegio, trabaja en una oficina, escribe novelas.
2.6Se separan con comas los vocativos:
¿Qué opina, señor ministro, de las perspectivas del euro?
2.7Se separan con comas los incisos que interrumpen momentáneamente el curso de la oración para hacer una aclaración:
El partido, que fue vibrante, acabó en goleada.
El administrador de Ferguson, donde murió un joven negro tiroteado por un policía, dimitió este martes.
2.8La aclaración puede aportar información sobre el tema de que se va a tratar, la actitud o valoración del hablante, el punto de vista...:
En cuanto al nuevo jugador, sin duda es un buen delantero.
Ha ganado mi equipo, para que te enteres.
El presidente habló con los empleados, aunque no estoy muy seguro.
Técnicamente, es un impuesto bien aplicado.
En octubre, aseguran los rumores, habrá crisis.
2.9Entran también en esta categoría las siguientes expresiones, entre otras muchas:
sin embargo
en realidad
con todo
por ejemplo
por último
esto es
es decir
por consiguiente
no obstante
por otra parte
en consecuencia
o sea
mejor dicho
en resumen
por cierto
en otras palabras
curiosamente
en teoría
a mi entender
obviamente
en cierto modo
Y así, por ejemplo:
Desafortunadamente, hay personas que viven en la pobreza.
Aun así, todos estaban de acuerdo.
La luz, sin embargo, permaneció encendida.
Estaba allí, efectivamente.
Si no se ha podido restaurar la escultura es, en primer lugar, porque los modelos se han perdido.
2.10Hay que prestar especial atención a la yuxtaposición de oraciones cuando la segunda de ellas empieza por alguna de las expresiones anteriores, pues la coma no debe sustituir al punto y coma. Son impropias las siguientes puntuaciones:
*La mayoría de la población usa protección solar, sin embargo no lo hace correctamente.
El equipo ha caído a la tercera posición, por ello debe ganar a la Ponferradina.
En el primer caso, podría ser:
La mayoría de la población usa protección solar; sin embargo, no lo hace correctamente.
En cuanto al segundo, caben las siguientes posibilidades:
El equipo ha caído a la tercera posición; por ello, debe ganar a la Ponferradina.
El equipo ha caído a la tercera posición, por lo que debe ganar a la Ponferradina.
2.11Se escribe igualmente coma detrás de un complemento cuando la oración principia con él, aunque es frecuente que se omita si este es corto o si delimita el marco espacial y temporal:
Como no había llegado aún, no pudo hablar con él.
Si no lo encuentran hoy, continuarán la búsqueda al amanecer.
Del director, mejor no hablar.
A pesar de la crisis, se siguen importando automóviles.
El miércoles por la mañana la Policía detuvo a la sospechosa.
2.12Se escriben entre comas las aposiciones nominales explicativas de nombres propios, títulos de obras...:
Miguel Delibes, autor de la novela, ha manifestado su alegría.
Luces de la ciudad, película de Chaplin, obtuvo un gran éxito.
También podrían formularse del siguiente modo:
El autor de la novela, Miguel Delibes, ha manifestado su alegría.
La película de Chaplin Luces de la ciudad obtuvo un gran éxito.
Dado que Chaplin tiene varias películas, la aposición pasa a ser especificativa y por ello va sin comas.
Este tipo de aposiciones es frecuente con cargos, puestos, profesiones, etc., así como con parentescos. Las comas expresan entonces unicidad:
Su hermana Susana declaró que estaba con él.
Su hermana, Susana, declaró que estaba con él.
La primera implica que tiene varias hermanas, mientras que en la segunda tiene solo una.
2.13También van entre comas los adjetivos o los grupos adjetivales explicativos, cuando no van directamente antepuestos al nombre:
Indignada, la alcaldesa abandonó la sala.
La alcaldesa, indignada, abandonó la sala.
La indignada alcaldesa abandonó la sala.
El diputado, firme en su postura, insistió una y otra vez.
Compárense también:
Los jugadores, cansados, se retiraron a los vestuarios.
Los jugadores cansados se retiraron a los vestuarios.
En la primera todos estaban cansados; en la segunda se retiraron los cansados y se quedaron los que no lo estaban.
2.14La coma aparece en lugar de un verbo que se omite por ser el mismo de la oración anterior o por sobrentenderse:
La presidenta, con la oposición.
La Guardia Civil patrulla por los pueblos, y la Policía Nacional, por las ciudades.
En titulares, sin embargo, no es raro prescindir de la coma si el sentido es claro: La presidenta con la oposición. Obsérvese también que en casos como el último puede haber una coma ante la conjunción y, y de hecho suele ser necesario por claridad.
2.15La coma no debe separar el sujeto del predicado:
*En medio del caos, el Gobierno de mayoría chiita, pidió al Parlamento que declarase el estado de emergencia.
*Los jugadores, el cuerpo técnico y, sobre todo, los aficionados del equipo, han celebrado la victoria.
Sin embargo, sí es posible si hay un inciso o un etcétera (o etc.):
Un tren, procedente de Barcelona, chocó con otro que estaba detenido en Sitges.
Conseguir aprovechar la energía, los alimentos, las materias primas, etc., es clave para el desarrollo del país.
2.16Nunca debe ponerse coma delante o detrás de la conjunción completiva que, a no ser que haya un inciso:
El entrenador dijo que ya tenía organizado el equipo.
El entrenador dijo que, si no se recuperaba Sergio, entraría Ismael.
2.17También se pone coma en los casos en los que y no introduce un elemento semánticamente homogéneo con los anteriores, sino, por ejemplo, una consecuencia:
Unos chillaban, otros gesticulaban con violencia, y no pude enterarme de nada. { ~ y por lo tanto }
2.18La palabra pero suele tener una coma antes pero no después:
La carretera se cobra menos vidas, pero se lleva a muchos jóvenes.
Hay ciertos casos especiales que conviene tener en cuenta:
• Cuando pero precede a una pregunta, no le sigue una coma; en este caso, la partícula puede ir dentro o fuera de las interrogaciones: Pero ¿por qué no acudió?; ¿Pero por qué no acudió?
• Cuando se contraponen directamente dos palabras o expresiones que indican cualidades o características, se escribe sin comas: Un margen escaso pero suficiente; El tránsito es lento pero sin interrupciones.
• Cuando a pero le sigue un inciso, se escribe una coma después: Esta iniciativa estaba planteada para diciembre, pero, dado lo positivo de los resultados, se decidió ampliarla a enero.
2.19Cuando la correlación ni... ni... presenta dos elementos contrastantes, se escribe sin coma (ni alto ni bajo, ni listo ni tonto, ni sí ni no), pero en el resto de los casos puede optarse por escribirla o por omitirla. Así, puede prescindirse de las comas en No participaron ni el tesorero, ni el secretario, ni el presidente.
Punto y coma ;
2.20El punto y coma marca una pausa mayor que la coma y menor que el punto; supone un tono descendente como el del punto y, por lo general, separa elementos que expresan ideas opuestas o paralelas:
Quienes conducen sin respetar las señales de tráfico, saltándose los semáforos; quienes jamás se detienen ante los pasos de cebra; los que estiman que el coche les otorga superioridad sobre los peatones; los que insultan a quien hace uso de sus derechos en la calle o reprende su mal comportamiento son ejemplares muy peligrosos de la moderna fauna ciudadana.
2.21Separa oraciones completas íntimamente relacionadas y de cierta extensión, en especial si alguna de ellas contiene comas:
Hay diversos tipos de escritores: los que persiguen el éxito a toda costa halagando los gustos del público; los que tratan de imponer su gusto haciéndose con un público fiel; por último, los que escriben sin tener en cuenta los gustos del público.
El público, acabado el mitin, inició la salida; en lugar de entusiasmo, mostraba decepción.
Lo mismo se aplica si la segunda empieza por sin embargo, por tanto, en consecuencia, etc. (véase la sección 2.9):
En el partido hubo goles; sin embargo, el público no salió contento.
2.22Si el período tiene cierta extensión, también se puede poner punto y coma delante de las conjunciones mas, pero y aunque:
Salieron los soldados a media noche y anduvieron nueve horas sin descansar; pero el mal estado de los caminos malogró la empresa.
2.23Si el último elemento de una enumeración con punto y coma se introduce con y, entonces se emplea coma:
Intervinieron Darío Villanueva, director de la Real Academia Española; Francisco González, presidente de BBVA, y José Antonio Vera, presidente de la Agencia Efe.
Dos puntos :
2.24Los dos puntos se utilizan para anunciar una cita literal en estilo directo:
El presidente añadió: «El próximo jueves me reuniré con los líderes sindicales».
En el apartado 2.45 se tratan con más detalle las citas.
2.25También sirven para introducir una enumeración o, a la inversa, para cerrarla y explicar lo que ella representa:
Hay tres clases de jugadores: nacionales, comunitarios y extranjeros.
Elecciones anticipadas, crisis económica y aumento del paro: tensión en la Bolsa.
Es anglicismo introducir una enumeración o una conclusión con una raya en lugar de con dos puntos.
2.26Van al comienzo de una oración que presenta una causa o una consecuencia, siempre que la relación no se establezca mediante una conjunción:
La compra de una vivienda es una decisión muy importante: estar al tanto de la ley y el mercado es esencial. { ~ y por ello }
Nada hay más destructivo que la drogadicción: degrada al hombre. { ~ porque }
2.27Preceden, como se ve en este mismo manual, a los ejemplos.
2.28Siguen a los encabezamientos de cartas, instancias, etc. Es anglicismo cerrar el saludo de un mensaje o carta con coma.
2.29Se pone mayúscula detrás de los dos puntos cuando encabezan una cita textual y después de las fórmulas de cortesía en cartas, instancias, etc., pero en el resto de los casos se pone minúscula.
Punto .
2.30Se distinguen tres clases de puntos, que rara vez ofrecen problemas de escritura:
• El punto y seguido separa, dentro de un párrafo, enunciados con mayor autonomía lógica que el punto y coma:
Al caer la tarde, volvieron al hotel. El portero les entregó el telegrama y quedaron estupefactos. Hicieron las maletas, pidieron un taxi y salieron rápidamente hacia la estación.
• El punto y aparte separa párrafos.
• El punto final (y no *punto y final) cierra textos.
Signos de interrogación y exclamación ¿? ¡!
2.31Los signos de interrogación en español son dos: el de apertura (¿) y el de cierre (?). Enmarcan enunciados interrogativos:
¿Ha llegado el nuevo entrenador?
¿A qué hora aterrizó el avión?
Ciertos segmentos del enunciado pueden quedar fuera de la entonación interrogativa:
Si está cargada de deudas, ¿qué porvenir aguarda a esa empresa?
Pero ¿qué porvenir aguarda a esa empresa si está cargada de deudas?
2.32Los signos de exclamación (o de admiración) en español son dos: el de apertura (¡) y el de cierre (!). Enmarcan enunciados exclamativos:
«¡El señor diputado miente!», replicó el ministro.
¡Qué horror!
2.33La pregunta o la interjección puede ir seguida de otro signo de puntuación:
La ciencia y la técnica, ¿quién lo duda?, necesariamente progresan.
Si no va seguida inmediatamente de otro signo porque coincide con el final de la oración, se sobrentiende un punto, que no se escribe tras la interrogación o la exclamación de cierre:
*¿Cuál es el futuro del juez en excedencia?. La primera opción es convertirse en europarlamentario.
¿Cuál es el futuro del juez en excedencia? La primera opción es convertirse en europarlamentario.
2.34Las mayúsculas y las minúsculas son las que corresponden a la oración en la que está la pregunta. En particular, cuando el comienzo de esta no coincide con el de la frase, lo apropiado es la minúscula:
Siempre se plantea la misma duda: ¿qué comer?
Pero ¿cuál es su futuro?
2.35Cuando se yuxtaponen varias preguntas, estas pueden ir separadas por los signos de coma, punto y coma o incluso dos puntos, según se considere más apropiado, aplicando la mayúscula y la minúscula como corresponda:
¿Cómo lo hizo? ¿Cuándo?
¿Cómo lo hizo?; ¿cuándo?
¿Cómo lo hizo?, ¿cuándo?
2.36Se pueden repetir los signos como énfasis, recurso que es habitual en la prensa deportiva: ¡¡¡Olé!!! También se pueden combinar los de interrogación con los de exclamación: ¿¡Entró!? o ¡¿Entró?!; los signos de cierre han de ser simétricos con los de apertura, por lo que no son apropiadas las grafías ¡Olé!!!, ¿¡Entró?! ni ¡¿Entró!?, aunque sí se considera válido abrir solo con exclamaciones y cerrar solo con interrogaciones o a la inversa: ¡¡Entró??, ¿¿Entró!!
Paréntesis y corchetes () []
2.37Los signos llamados paréntesis son dos: el de apertura y el de cierre. De los signos que se pueden usar para incisos e interpolaciones el paréntesis es el más flexible, pues puede abarcar un párrafo entero (e incluso varios) o limitarse a una simple letra de una palabra, y puede tener todo tipo de relaciones sintácticas.
2.38Encierra comentarios marginales, incisos o aclaraciones que interrumpen el discurso (es similar, por tanto, a la coma o la raya):
El torero (había cortado cuatro orejas) salió por la puerta grande.
El ministro (parecía disgustado) declaró que no iba a permitir otros altercados de ese tipo.
2.39Enmarca explicaciones de siglas, períodos de años, fechas y algunos topónimos cuando forman parte de una unidad mayor. En estos casos, el paréntesis es preferible a la coma y las rayas:
ONG (organización no gubernamental).
Segunda Guerra Mundial (1939-1945).
Participó en los juegos de Calgary (Canadá), Albertville (Francia) y Lillehammer (Noruega).
2.40Enmarca los puntos suspensivos que indican omisión de un fragmento de un texto en una cita. También pueden usarse los corchetes: [...]. Cuando se utiliza este recurso, no deben omitirse los signos de puntuación correspondientes que permiten dar sentido al texto:
*La tecnología acabará con la humanidad [...] Hemos perdido nuestra oportunidad.
La tecnología acabará con la humanidad [...]. Hemos perdido nuestra oportunidad.
2.41Los paréntesis, cuando están en combinación con otros signos de puntuación, pueden ir delante o detrás de estos, según correspondan al texto que va dentro del ellos o al texto donde van insertados los paréntesis, respectivamente.
Elecciones
2.42Marca alternativas en un texto, como en la(s) ciudadana(s). Es un recurso que hay que evitar en la prensa y usar con mucho tiento en otros contextos.
2.43El corchete [ ] es un signo con usos muy parecidos a los del paréntesis, pero suele delimitar intervenciones externas al propio texto. Antaño era frecuente usarlo con función de paréntesis dentro de paréntesis, pero hoy es cada vez más raro.
Se cree que nació en Morelos (Zacatecas [México]). { válido }
Se cree que nació en Morelos (Zacatecas, México). { mejor }
Comillas «» ""
2.44Las comillas son signos ortográficos que presentan las siguientes formas: « » (latinas),“ ” (inglesas) y las formas simples respectivas. En los textos en español se recomienda utilizar las comillas latinas, pero ortográficamente son normalmente intercambiables.
2.45La principal función de las comillas en textos periodísticos es indicar una cita textual. Estos son los modelos de puntuación:
El vocero afirmó: «Es un disparate de ley y nos opondremos con energía».
«Es un disparate de ley —afirmó el vocero— y nos opondremos con energía».
«Es un disparate de ley y nos opondremos con energía», afirmó el vocero.
Cuando la cita se construye en estilo indirecto, pero con comillas para dejar claro que se trata de una cita y no de palabras del periodista, debe guardarse la coherencia sintáctica. Es incorrecto:
*El vocero afirmó que «es un disparate de ley y nos opondremos con energía».
Una alternativa es:
El vocero afirmó que «es un disparate de ley» y que se opondrán «con energía».
En titulares puede llegarse a una concisión extrema, sin siquiera un verbo introductorio:
Fernández: «Estoy preparado».
2.46Pueden señalar que una palabra es de creación propia, no reconocida académicamente ni de uso general, cuando el sistema de edición no permita ponerlas en cursiva: «okupa», «pasota », «gastópata», «stock», «seny»... No hay necesidad de las comillas en voces asentadas y usadas con sus sentidos propios, por lo que sobran en los siguientes ejemplos:
Se prepara un otoño «caliente».
La selección nacional fue recibida «de uñas» por la «hinchada».
Fue un día «negro» para el «número dos» de la coalición.
2.47En la prensa debería evitarse el uso de las comillas para indicar, mediante la ironía, que algo debe entenderse al revés. Las ironías de este tipo deben quedar claras por el contexto o incluso señalarse explícitamente.
2.48Cuando haya comillas dentro de comillas latinas, se emplearán las inglesas. A su vez, las que haya dentro de las inglesas serán simples:
«El conferenciante afirmó: “Hay demasiado ‘glamour’ en la sociedad actual”».
2.49Los signos de punto (salvo el abreviativo), coma, punto y coma o dos puntos no pueden preceder a la comilla de cierre. Cuando esta coincida con el final de la oración, se añade un punto tras ella, incluso si el entrecomillado termina con una abreviatura o con puntos suspensivos, interrogación, exclamación...:
El cartel rezaba lo siguiente: «Se abre a las 10 a. m.».
El papa le preguntó: «¿Cómo está Cristina?».
Guion -
2.50El guion es un signo ortográfico consistente en una corta rayita horizontal.
2.51Una de sus funciones más importantes es marcar al final del renglón que se termina con parte de una palabra, cuyo resto se escribe al principio del renglón siguiente. No se cortará al final del renglón entre vocales, incluso si forman hiato (no se divide *po-ema), a menos que coincida con la unión de un prefijo y la base (contra-orden, pro-europeo); tampoco se acabará ni empezará un renglón con una sola letra.
2.52Tiene valor conjuntivo con adjetivos (teórico-práctica, físicoquímicos, Museo Histórico-Geográfico, interrogativo-exclamativas). En estos casos, el guion es opcional si cada elemento conserva la identidad de la forma plena; en caso contrario, se escribe junto sin guion: agroalimentario, infantojuvenil, maxilofacial.
2.53En el caso particular de los gentilicios, sin embargo, se aplica otra regla: la unión expresa fusión de conceptos, mientras que el guion implica oposición: acuerdo francoalemán, guerra ruso-japonesa.
2.54Une sustantivos cuando se omite una preposición o se sobrentiende y: el acercamiento UGT-CC. OO., el presentador-realizador, la relación madre-hijo-nieto, pasajeros-kilómetro, kilovatios- hora, la reunión Roosevelt-Churchill-Stalin, el partido Madrid-Barcelona.
2.55Los compuestos de los sustantivos del tipo coche bomba, camión cisterna, hombre rana, buque escuela, etc., que no son creaciones momentáneas o esporádicas, se escriben sin guion.
2.56Es también impropio el uso del guion en las palabras que consisten en dos sílabas idénticas o parecidas (zigzag, tiquitaca) y en los parentescos compuestos (primo hermano).
2.57Evítese de igual modo para unir partículas en casos como curso en-línea, los no-fumadores o transmisión punto-a-punto, en las que aparece por calco ortográfico del inglés.
2.58Separa un prefijo de una palabra escrita con mayúscula inicial, de una sigla o de una cifra: anti-Arias, anti-OTAN, sub- 15. Los prefijos, salvo en estos casos, no han de separarse con guion de la palabra siguiente. También puede seguir a un prefijo cuando este queda aislado de la base por la interposición de otro u otros prefijos: acuerdo bi-, tri- o cuatripartito.
2.59Entre dos cifras indica un intervalo, sea de tiempo o sea de otra naturaleza: Juan Martínez Sánchez (1902-1986); páginas 58-66. Este recurso gráfico puede alternar con su descripción plena:
Varones con una edad de entre 35 y 40 años.
El aforo es de 40 a 45 personas.
No se dejarán espacios a los lados del guion. Es anglicismo el uso con este valor de la semirraya (un signo similar a la raya pero la mitad de largo).
Raya —
2.60La raya es un signo de puntuación horizontal con trazo más largo que el del guion.
2.61Su principal función es aislar palabras o enunciados incidentales o aclaratorios. En este caso, frecuentemente equivale al paréntesis:
La guerra, si es que Estados Unidos no lo impide —y no parece que vaya a hacerlo—, se nos antoja inevitable.
Un párrafo no puede empezar con una raya de inciso, y no se omite la raya de cierre cuando coincide con el final de una oración o de un párrafo:
Con ello se facilita la conexión entre el centro de producción —ubicado en Niederbipp (Suiza)— y el de distribución —trasladado al sur de Alemania hace tres meses—.
Obsérvese que las rayas van pegadas al texto del inciso.
2.62En los diálogos se usan rayas para indicar el cambio de interlocutor. Con ese valor, tiene un comportamiento opuesto al de los incisos: el párrafo ha de comenzar con raya, pero no se cierra nunca con ella. En la prensa encontramos un uso similar en las entrevistas.
2.63Suple al principio de línea o párrafo, en índices, bibliografías y otros escritos, la palabra o nombre propio con que empieza otra línea u otro párrafo anterior. Este uso es característico de las publicaciones especializadas y viene fijado por los estilos editoriales correspondientes.
2.64En ocasiones se emplea la semirraya, un signo con el mismo diseño que la raya pero más corto, como una variante estilística de la raya.
Puntos suspensivos ...
2.65Los puntos suspensivos son un signo de puntuación consistente en tres puntos consecutivos. Su tono final suele quedar en suspensión. Casi siempre se escriben pegados a la palabra que precede.
2.66Se emplean para indicar omisiones de diverso tipo: texto que se da por sobrentendido, suspensiones en la narración, palabras malsonantes o parte de ellas, enumeraciones que se dejan abiertas (en sustitución de etcétera o etc.)... También expresa algunos estados de ánimo como duda, emoción, miedo, sorpresa..., así como vacilación o titubeo:
Dime con quién andas...
El detenido llamó al delator hijo de... { o bien hijo de p... }
¡Qué pena!...
Se acercó a nosotros y..., o sea..., qué apuro.
Los puntos suspensivos no deben seguir a etcétera o su abreviatura.
2.67Cuando los puntos anteceden a un punto de final de oración este se omite, pero si es abreviativo (esté o no al final de la oración) se dan los cuatro:
Como no reaccione EE. UU....
2.68Las oraciones con puntos suspensivos se puntúan igual que si estos no aparecieran, teniendo presente que solo después de ellos, y no antes, puede haber un signo de coma, punto y coma o dos puntos:
*Me encantaría ir,... pero no creo que vaya a poder.
Me encantaría ir..., pero no creo que vaya a poder.
En Se observa un aumento de turistas franceses, italianos, alemanes...: crece el turismo de habitantes europeos, en resumen, se emplean los dos puntos característicos para introducir la conclusión de lo antedicho.
3
Ortotipografía
3.1Con la llegada de los medios digitales, los periodistas ya no solo escriben las noticias, sino que a menudo tienen que trabajar con el formato, aspecto este último que en la prensa tradicional quedaba en manos de los tipógrafos y de los diseñadores. Hoy, en cambio, la publicación directa está al alcance de todos, ya sea como página web o como documento electrónico (por ejemplo, PDF). Se ha dicho en ocasiones que hoy todo el que escribe es, de un modo u otro, tipógrafo.
3.2La ortotipografía trata de la aplicación de la ortografía a la tipografía con el principal propósito de facilitar la lectura y, más precisamente, su comprensión visual. La forma como se hace depende de muchos factores, incluyendo el diseño y los medios técnicos.
3.3Así, mientras que la ortografía proporciona un conjunto fijo de reglas que hay que observar, la ortotipografía ha de adaptarse a circunstancias muy diversas y que evolucionan con el tiempo, mediante la continua introducción de nuevas soluciones a problemas concretos. Algunas de estas soluciones se acaban imponiendo y otras acaban desapareciendo porque no han dado el resultado que se esperaba.
3.4Un principio básico de la ortotipografía es la uniformidad: en un texto o medio debe guardarse la coherencia en el tratamiento de las mayúsculas, la puntuación, los tipos de letras, las abreviaturas..., para que sea más fácil interpretar el mensaje sin tener que preguntarnos a cada paso por su sentido. En cierto modo, la uniformidad hace que las convenciones aplicadas nos resulten invisibles y al tiempo reconocibles.
Tipografía
3.5La elección de una fuente tipográfica depende de muchos factores: no solo hay que tener en cuenta los estéticos, sino también las posibles necesidades especiales del lector, los medios técnicos (tipo de papel y sistema de impresión) o el contenido (presencia de matemáticas, abundancia de siglas, necesidad de versalitas...). Incluso se han diseñado familias para las necesidades tipográficas de la prensa escrita: el caso paradigmático es la ubicua Times (con múltiples variantes) para el diario británico The Times.
3.6Hay diversos criterios para clasificar las familias tipográficas: morfología, función, evolución histórica, carácter, etc. De forma muy esquemática, algunas clasificaciones básicas son las siguientes:
• La letra de texto es la que se considera adecuada para la lectura continuada, mientras que la letra decorativa o de fantasía suele tener función expresiva y sirve para crear contraste y variedad en algún elemento. Un ejemplo de letra decorativa es:

• La letra con remates es la que tiene pequeños adornos en los extremos de algunos trazos, sobre todo los verticales, mientras que la letra sin remates o de palo seco carece de esos adornos. Dos fuentes características son, respectivamente:


• La letra monoespaciada es la que tiene todas las letras del mismo ancho, desde la i hasta la M, como:

• La letra caligráfica es la que imita la manuscrita:

3.7Suele decirse que las letras con remates son más adecuadas para la lectura en papel y las letras sin remates para la lectura en pantalla, pero los estudios de legibilidad no son concluyentes y por tanto hoy se sigue considerando una decisión de estilo editorial. En cualquier caso, el mero hecho de que una letra sea sin remates no la convierte automáticamente en apropiada para internet.
3.8Cada familia de letras, dentro de un diseño general básico, puede tener varios estilos. Algunas familias solo tienen uno único, en especial las decorativas, mientras que otras pueden tener una docena de variantes o más. Estos estilos se agrupan en varias categorías en función de ciertos rasgos que los diferencian de la forma básica; los más comunes y los que tienen más importancia desde el punto de vista ortotipográfico son los siguientes:
• por la inclinación: cursiva;
• por la forma de las minúsculas: VERSALITA;
• por el grueso del trazo: negrita;
• por la posición y el tamaño: voladitas.
Estas variantes se pueden combinar, como la versalita con la negrita, pero lo normal es usarlas por separado para que la información que se desea transmitir sea clara. Solo en los títulos se combinan en ocasiones, aunque tampoco es la práctica mayoritaria.
3.9La letra versalita es la que tiene idéntica forma que la mayúscula (también llamada versal), pero con un tamaño similar al de la minúscula. Su función es casi siempre estética o como medio alternativo de énfasis. La versalita sirve sobre todo como variante estilística de la minúscula, pero por su carácter híbrido en ocasiones también se emplea a modo de mayúscula disminuida. Usos característicos son los números romanos de los siglos, los milenios, los capítulos y las páginas de los principios de los libros:
La muestra recoge piezas de cerámica de entre los siglos IV y XIX.
Sin embargo, pocas familias de letras tienen versalitas y las que se obtienen en los procesadores de textos no son reales y se generan con el método expeditivo y algo tosco de reducir las mayúsculas de tamaño. A menos que resulte imprescindible para convenciones específicas de alguna rama especializada, si no se dispone de una versalita real es preferible prescindir de ella por completo y usar la versal, y más en prensa escrita, pues en ningún caso es de uso obligatorio.
3.10Los números llamados elzevirianos, que son los usados en este manual, tienen ascendentes y descendentes, como las minúsculas (0 1 2 3 4 5 6 7 8 9). Son particularmente útiles cuando se desea que los números queden visualmente integrados en el texto (por ejemplo, una revista de historia con muchas fechas):
Tras la derrota de Sedán, el 1 de septiembre de 1870, Napoleón III capituló, y en enero de 1871 se firmó el armisticio.
Cursiva
3.11La cursiva es, junto con las mayúsculas y las comillas, uno de los tres procedimientos básicos para indicar que una palabra o grupo de palabras tiene un sentido especial que no se corresponde con el del léxico común de la lengua. Estos tres procedimientos rara vez se combinan (salvo en los nombres propios y la mayúscula de la primera palabra de una expresión, título, cita o similar).
3.12Las principales funciones de la cursiva son de énfasis y para señalarle al lector que un sintagma o una palabra común puede resultarle ajeno por ser un neologismo, formar parte de una jerga o argot, adoptar una forma incorrecta o funcionar como metalenguaje, es decir, no formar parte del discurso con el sentido propio de las palabras. Contrasta con las comillas en que estas marcan vocablos, probablemente conocidos por el lector, que se usan con un sentido que no les es propio o con el que el autor no se identifica.
3.13En textos periodísticos a veces se compone íntegramente en cursiva un bloque de texto, que suele corresponder a explicaciones de importancia secundaria o a artículos de opinión. En tal caso, las funciones de la redonda y de la cursiva se invierten, salvo en algunos casos excepcionales, como en los símbolos de unidades físicas.
3.14Las cursivas se han de utilizar con criterios uniformes, lo que en ocasiones implica cierta flexibilidad en su aplicación. Por ejemplo, las palabras yin y yang suelen aparecer unidas y, de aplicarse las propuestas académicas con rigidez, se tendrían que escribir una en redonda y otra en cursiva; esta ruptura de la uniformidad no es deseable, por lo que en prensa se recomienda pasar ambas a cursiva:
Ambos serán el yin y el yang del fútbol del futuro.
3.15Se ha extendido la creencia de que toda voz extranjera ha de escribirse forzosamente en cursiva. En realidad, esta regla es aplicable a los nombres comunes en textos generales y no a los nombres propios (John Wayne, Düsseldorf, Qatar Airways) ni a las citas de personas que se expresan en otros idiomas. La grafía de los títulos, ya sean en cursiva o entrecomillados, también es independiente de la lengua:
La primera cría de pingüino nacida en Nueva York ya se puede visitar en el zoológico de Central Park.
El Bundestag aprueba la cuota femenina en grandes empresas.
El lema «Yes, we can!» llegó a todo el mundo.
La película Minority Report está basada en un relato titulado El informe de la minoría.
Tampoco se aplica a contextos específicos en los que, por la naturaleza del escrito, puede ser conveniente fijar otros criterios estilísticos, tanto para escribir en ciertos casos en redonda voces extranjeras, como para escribir en cursiva voces españolas.
3.16Las siglas no se escriben en cursiva, aunque sean extranjeras:
La organización WWF presentó al Convenio OSPAR, dependiente de la ONU, una propuesta de áreas protegidas.
3.17No es cierto que toda voz que no tiene registro académico (es decir, que no esté incluida en el Diccionario de la lengua española) haya de ir por este solo hecho en cursiva: si la palabra está bien formada, es reconocible o ha sido adaptada al sistema gráfico y fonológico del español (o no entra en conflicto con él) lo normal es escribirla en redonda.
3.18En particular, se usa la redonda en las voces formadas según las reglas morfológicas de español con la adición de sufijos como -ismo, -nte, -ito, -izar, -dad, etc., y de prefijos como des-, re-, super-, etc., estén o no en el diccionario académico. También se escriben en redonda las voces derivadas en español a partir de bases extranjeras:
Las mejores pizzas las tienen en esa pizzería.
La lejanía entre escena y realidad irrita a los washingtonianos.
Otros problemas
3.19Las siglas presentan un serio problema ortotipográfico, pues crean manchas visuales en el texto. Se han propuesto diversas soluciones, como aplicarles versalitas (que decae en popularidad, pues también presenta problemas) o reducir algo el tamaño de las mayúsculas (fórmula aplicada en este libro, aunque tampoco está exenta de inconvenientes); pero lo óptimo, siempre que sea posible, es seleccionar una fuente en la que las mayúsculas contrasten poco con las minúsculas.
3.20Las siglas presentan un serio problema ortotipográfico, pues crean manchas visuales en el texto. Se han propuesto diversas soluciones, como aplicarles versalitas (que decae en popularidad, pues también presenta problemas) o reducir algo el tamaño de las mayúsculas (fórmula aplicada en este libro, aunque tampoco está exenta de inconvenientes); pero lo óptimo, siempre que sea posible, es seleccionar una fuente en la que las mayúsculas contrasten poco con las minúsculas.
Palabras extranjeras no adaptadas
En varios casos no hay en la escritura elementos ajenos al español, pero es precisa la cursiva porque la pronunciación es la que corresponde a la lengua original: /bléizer/ para blazer, /maus/ para mouse.

Locuciones
Se incluyen locuciones del latín y de otras lenguas.

Extranjerismos adaptados
En todos los casos la pronunciación es la que corresponde a la forma escrita según las normas españolas: /punk/ y no /pank/, /forfáit/ y no /forfé/.

Palabras latinas
Se prefieren las formas en las que se evitan secuencias de letras ajenas al español: adenda y no addenda, cuórum y no quorum.

3.21En tipografía hay diversos tipos de espacios, que también conviene administrar con tiento. Cuídese, por ejemplo, de no usar dos espacios seguidos, que restan regularidad visual al texto. Tampoco debe haber espacio antes de una coma, dos puntos o un punto y coma, así como justo antes de los paréntesis y las comillas de cierre.
3.22No obstante, ciertos tipos de espacios se usan para ajustes tipográficos y no deben ser considerados espacios ortográficos. Compárense f), que es resultado de limitaciones del sistema o de un pobre diseño de la fuente tipográfica, y f ), con el espacio compensado. Tampoco es rara la asimetría visual del texto parentético en cursiva: (verdad). Estos defectos resultan especialmente aparentes en las páginas web cuando la fuente no ha sido pensada para la pantalla.
3.23Un espacio particularmente útil es el fino (nombre que se suele aplicar al que es menor que el normal, aunque sea una denominación imprecisa), que permite cierta compensación visual en números, símbolos, abreviaturas, etc.
3.24Se deja un espacio ante los símbolos de unidades que no están íntegramente volados, es decir, todos excepto el grado de ángulo, el minuto y el segundo. Sí se deja espacio ante otros símbolos, en particular ante los grados Celsius y el porcentaje:
El precio ha subido un 15 % en el último año.
Este espacio ha de ser de no división, para que no se separe de la cifra.
3.25Evítense las fuentes que añaden una subraya a las letras voladas ª y º , usadas en abreviaturas. Se trata de una alternativa al punto abreviativo que es más propia de los textos manuscritos que de los tipográficos.
3.26Elíjase el carácter apropiado. Aunque en textos mecanográficos y manuscritos hay símbolos que son idénticos, en tipografía están claramente diferenciados, gracias a su mayor precisión gráfica. Por ejemplo, el signo mecanográfico único de - tiene en la tipografía moderna cuatro variantes: el guion propiamente dicho (-), la raya (—), la semirraya (–) y el menos matemático (-). También conviene evitar las comillas que están en la tecla del 2 (las dobles) y las que están en la de la interrogación (las simples); algunos programas las convierten de modo automático en las tipográficamente adecuadas, pero no todos. La figura del apartado 3.34 muestra estos y otros caracteres que se prestan a confusión y en los que conviene abandonar la inercia de la mecanografía.
3.27Los signos de puntuación tras un texto en cursiva o negrita se han escrito a menudo en este mismo estilo, lo que facilitaba la labor del cajista. Actualmente, sin embargo, la tendencia es a conservar el estilo del contexto en que se encuentran, pues los sistemas de composición actuales no suelen tener problemas para un correcto espaciado:
Su primera novela fue El sueño eterno; después escribió seis más. { ; en cursiva }
Su primera novela fue El sueño eterno; después escribió seis más. { ; en redonda }
Lo mismo se aplica a los paréntesis y los corchetes. En cualquier caso, la decisión final puede depender de múltiples factores estilísticos y de necesidades tipográficas.
3.28El último renglón de un párrafo no debería tener solo dos o tres caracteres, y es conveniente que tenga al menos cinco. Esta vieja regla tipográfica tiene su justificación en que normalmente la lectura se hace en bloques de tres o cuatro letras, y en consecuencia una línea más corta podría pasarse por alto. Además, este último renglón no debería ser menor que la sangría, para evitar un escalón visual entre dos párrafos.
3.29En las páginas web lo habitual es separar párrafos con un blanco, sin sangrar la primera línea. En textos impresos es más frecuente indicar uno nuevo con una sangría en la primera línea. Ambas opciones son válidas, cualquiera que sea el medio, pero conviene no mezclarlas (aunque en textos con sangrías a veces se deja un blanco generoso entre dos párrafos para indicar un cambio de tema significativo, a modo de sección sin título).
3.30El uso de la abreviatura etc. sigue siendo universal en la tipografía moderna, aunque solo sea por razones prácticas, pues facilita el ajuste de líneas: siempre será mejor acabar un renglón con etc. que encontrarse con la división etcé-tera. Pero los estilos editoriales, basándose en diversas consideraciones, pueden proponer otros tratamientos de la abreviatura, igual de legítimos.
3.31En los signos dobles, es decir, con apertura y cierre, estos han de ir pegados al texto que delimitan, sin que haya un espacio o un salto de línea tras el de apertura ni ante el de cierre. Aunque la mayoría de los programas tratan correctamente las comillas, los paréntesis o las interrogaciones, algunos tienen problemas con las rayas, que se parten al final de renglón según las normas anglosajonas.
3.32El signo del peso o del dólar presenta dos variantes: con una sola barra ($) o con dos. Desde el punto de vista notacional son completamente equivalentes y por ello rara vez las fuentes tipográficas dan la opción de elegir entre una u otra. Sin embargo, hay ciertas preferencias según el país: Colombia y la República Dominicana se inclinan por la barra doble y el resto por la barra simple.
3.33En la tradición tipográfica española los puntos suspensivos se han compuesto sin apenas espacio entre ellos. Las fuentes modernas incluyen un carácter que ya combina los tres puntos, pero a menudo están marcadamente espaciados, según la tradición anglosajona. Tal como explica el estándar Unicode, es posible la representación alternativa con una secuencia de tres puntos ordinarios, opción que puede resultar preferible en español, en función del texto, el estilo y la fuente tipográfica.
Ortotipografía en ciencias y técnica
3.34El interés de los lectores por los avances tecnológicos y científicos de los últimos años no deja de crecer, sobre todo con la universalización de la educación. Las noticias de este tipo vienen acompañadas por términos, notaciones y convenciones que les son propias y que están reguladas por organismos internacionales.

3.35Las abreviaciones de todo tipo proliferan en escritos científicos. Permiten representar de modo conciso muchos conceptos, así como relacionarlos para crear otros nuevos. A veces son más propiamente lenguajes formales sujetos a su propia lógica interna: en «km/h», tanto «km» como «h» son entidades matemáticas simbólicas, que se operan, literalmente, por medio de un signo de división.
3.36Incluso el tipo de letra puede tener un sentido propio: algo como «V = 220 V» tiene plena lógica porque la cursiva de la primera V señala que se refiere a un concepto diferente al de la segunda (tensión eléctrica y voltio, respectivamente).
3.37En aquellos casos en que se considere conveniente emplear abreviaciones o símbolos científicos, es aconsejable, en la medida de lo posible, respetar sus convenciones, incluyendo signos como barras o guiones, la presencia o ausencia de espacios, la mayúscula y la minúscula o el tipo de letra:
|
CO2 |
dióxido de carbono |
|
IgA |
inmunoglobulina A |
|
α-amilasa |
cierta enzima |
|
carbono-14 |
isótopo del carbono, de símbolo 14C |
|
dGlcp |
cierto carbohidrato |
No obstante, puede ser necesaria cierta flexibilidad: por ejemplo, en la prensa diaria se puede remplazar una letra griega por su nombre: alfa-amilasa.
3.38En las operaciones 3 − 2, 3 + 2 y 3 × 2 se dejan espacios a ambos lados del signo. No se dejan espacios en la división (3/2), como tampoco cuando se expresa que un número es negativo o positivo (−1, +1). El símbolo ÷ para la división es propio de la aritmética elemental y comercial anglosajona, y no está reconocido en las normas internacionales.
3.39Las unidades de medida se pueden expresar bien mediante símbolos, que son universales, bien mediante sus nombres, que son los propios de cada lengua. Son preferibles, en consecuencia, nombres como amperio, voltio, julio y vatio a ampere, volt, joule y watt. Los nombres no se pueden operar y se escriben en minúscula; tanto su plural como los prefijos siguen las normas generales:
*El parque eólico ha producido hasta la fecha 97 mega Watt hora.
El parque eólico ha producido hasta la fecha 97 megavatios hora.
3.40Los símbolos de unidades no llevan punto abreviativo, aunque pueden ir seguidos de un punto de final de oración:
La temperatura fue de 15 °C y la precipitación de 1.4 mm; se registraron rachas de viento de hasta 85 km/h.
3.41No se pueden escribir cambiando las mayúsculas por minúsculas y viceversa, pues podríamos cambiar el significado del símbolo: así, hay que distinguir entre «Mg» (megagramo) y «mg» (miligramo). Lo mismo se aplica a otras abreviaciones: las vacunas identificadas como «DTPa» y «dTpa» son distintas; «CO» es el monóxido de carbono y «Co» es el cobalto.
3.42Además, hay símbolos que comienzan con una minúscula y siguen con una mayúscula: «kHz» (kilohercio), o que combinan caracteres latinos con griegos o con otros símbolos, como «kΩ» (kiloohmio), «μm» (micrómetro) y «°C» (grado Celsius).
3.43Todos los seres vivos (plantas, hongos, animales y bacterias) identificados tienen un nombre científico, que se basa en el latín y el griego, es internacional y se rige por sus convenciones propias. Los nombres de género y especie se escriben en cursiva, aunque en los niveles superiores (familia, reino...) no hay un criterio único:
El Spinosaurus aegyptiacuses es mayor que el Tyrannosaurus rex y desconcertó a los científicos durante mucho tiempo.
Carecen de plural, pues en rigor se refieren a la especie, pero incluso si se aplican a un individuo (para lo cual es preferible el vernáculo) se mantienen invariables.
3.44Los nombres vernáculos son los que tienen generalmente en cada lengua, como león u orquídea: son comunes y se escriben por tanto en minúscula y, de ser necesario, adaptados. Así, el Tyrannosaurus es el tiranosaurio. Forman el plural con normalidad y van con artículo si les corresponde por la sintaxis: el reino Plantae, pero el reino de las plantas.

Números
3.45Las principales normas internacionales que regulan la escritura de números son el Sistema Internacional de Unidades (SI), de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, y el Sistema Internacional de Magnitudes (ISQ), de la ISO, que la Academia ha recogido en parte en su ortografía. A continuación se dan las pautas básicas tal como las establecen las normas internacionales.
3.46Para facilitar la lectura, los números de más de cuatro dígitos pueden escribirse con espacios que separan grupos de tres cifras, empezando por la derecha: 12 345, 678 901, 4 500 000. Según las normas internacionales y las de las Academias, es impropio emplear punto o coma en lugar del espacio, pues estos signos tienen como función separar los decimales. En los números de cuatro dígitos es frecuente y válido omitir el espacio, aunque se siga incluyendo en los de cinco o más: El aforo proyectado es de entre 9500 y 10 200 personas.
3.47Este espacio se omite siempre en los años: Es el mejor dato desde 1998, y no *Es el mejor dato desde 1 998.
3.48Una cifra como 12 140 ya expresa de por sí el número doce mil ciento cuarenta. En consecuencia, es inadecuado intercalar la palabra mil, como en 12 mil 140.
3.49No hay un signo especial para los millones, que se marcan igualmente con un espacio. Se desaconsejan, por tanto, grafías como 1’000,000 (con apóstrofo) y 1,000.000 (coma y punto), que se ven ocasionalmente en los medios.

3.50Los códigos postales, referencias de productos, números telefónicos y otros conjuntos similares de dígitos son más propiamente códigos y se escriben según las convenciones que les resulten propias.
3.51Especialmente problemática es la dispersión de las notaciones para los decimales. Abandonado el signo tradicional del apóstrofo, que se desaconseja, algunos países han mirado a la norma francoalemana de la coma mientras que otros han mirado a la anglosajona del punto.
No hay razones tipográficas de peso para optar por una u otra, pero en la Ortografía de la lengua española, de las Academias de la Lengua, se señala que, «con el fin de promover un proceso tendente hacia la unificación, se recomienda el uso del punto como signo separador de los decimales», al tiempo que aclara que la coma sigue siendo igualmente válida, de modo que puede escribirse tanto 11.5 como 11,5 para la cantidad de ‘once y medio’.
Monedas
3.52Se ha establecido un conjunto de códigos de tres letras, que a menudo son preferibles a otros signos como $, £, ₡, ₧, ¥, etc. En la norma ISO 80000 estos códigos van escritos tras la cifra, pero no hay un estándar internacional que fije su posición, por lo que las Academias admiten ambas posibilidades. Pospuestos van con espacio, pero antepuestos los símbolos van pegados y los códigos de tres letras van separados.
3.53Los símbolos y códigos de monedas pueden tener antepuesto el prefijo «M» (de mega-) para expresar millones: 5 MG y 5 MPYG son cinco millones de guaraníes. También es válido, según la ISO, el prefijo «k» (de kilo-) para los miles: 5 k€ y 5 kEUR son cinco mil euros. Pero en estos casos, la cifra debería preceder a la unidad.
3.54Así, por ejemplo:
$800
800 $
USD 800
800 USD
800 dólares
$500 millones
USD 500 millones
500 000 000 USD
$500 000 000
500 MUSD
500 millones de dólares
4
Notas sobre pronunciación
4.1En los medios de comunicación hablados no solo deben tenerse en cuenta las normas de corrección morfológicas, sintácticas y léxicas, sino que también ha de prestarse atención a las que se refieren a la pronunciación y entonación del español y, en su caso, de las voces extranjeras.
4.2Los textos que tienen que leer los locutores han de estar debidamente puntuados y acentuados. No pocos errores se deben a la falta de cuidado de estos textos, que no son menos importantes por el hecho de que no los vean los espectadores o los oyentes.
4.3Las letras b y v representan un único fonema, el fonema b (bilabial sonoro). Por tanto, se pronuncian igual en las palabras beber y vivir.
4.4La b suena plenamente en palabras como abstenerse, abstemio, abstraer, obstrucción, obstante, etc. Sin embargo, no suele sonar en palabras como substancia, substantivo, substituir, substitución, obscuro, obscuridad..., en las que la Real Academia Española prefiere eliminar la b en la escritura.
4.5El seseo, es decir, la pronunciación de las letras c y z como s, es característico de algunas zonas meridionales de la Península, de las Islas Canarias y de América. Esta pronunciación está admitida por la norma culta. No así el ceceo (pronunciación de la s como z).
4.6La c en final de palabra debe pronunciarse como k: bloc, coñac, cinc, etc. En los grupos ct y en otros grupos como cc y cn debe sonar como k (aunque sea relajada) y nunca como z: actitud es /aktitúd/ y no */aztitúd/.
4.7La d debe pronunciarse en todas las palabras terminadas en -ado, -ido: cantado, tenido, abogada, diputado, etc. También se debe pronunciar la d en final de palabra como d y no como z ni t (Madrid no es */madríz/ ni */madrít/). Asimismo, debe evitarse la ausencia de sonido: /madrí/.
4.8El yeísmo, o pronunciación de la ll como y, dada su gran difusión, no debe considerarse incorrecto. En los nombres propios catalanes, como Sabadell, procúrese pronunciar la ll final en lugar de l: /sabadéll/, mejor que /sabadél/.
4.9Aunque se ha admitido la omisión de la p en algunos grupos, en el uso culto se mantiene en la pronunciación y en la escritura (septiembre, séptimo).
4.10Conviene mantener la pronunciación de la t en los grupos t más consonante (Atlántico, ritmo, istmo, etc.), y la de la n en n más consonante (constante, constancia, instituto, etc.).
4.11La w puede sonar como b en Wenceslao, Kuwait y Hollywood, o puede tener un sonido entre u y gu en kiwi, wiski y sándwich, que hoy es el más habitual.
4.12Los locutores deben tratar de pronunciar correctamente las palabras en lengua no castellana. Actualmente disponemos de fuentes de información fácilmente accesibles que proporcionan transcripciones normalizadas con el alfabeto fonético internacional, que se ha convertido en una herramienta básica para quienes tratan con muchos nombres foráneos y que conviene dominar.
4.13A continuación se recuerdan algunos casos, aunque la lista no es, ni mucho menos, exhaustiva.
4.14Catalán
La ch final se pronuncia como k (March, /mark/).
El grupo ny, como ñ (Vinyes, /víñes/).
El grupo ig, como ch (Raspeig, /raspéch/).
4.15Portugués
La nh suena como ñ (Espinho, /ishpíñu/).
La lh suena como ll (Coelho, /kuéllu/).
4.16Italiano
Los grupos ghe, ghi suenan como gue, gui (Ghido, /guído/).
Los grupos che, chi suenan como ke, ki (Chianti, /kiánti/).
Los grupos ce, ci suenan como che, chi (Ciani, /cháni/).
La gl suena como ll (Campigli, /kampílli/).
4.17Vasco
La tx suena como ch (pintxo, /píncho/).
4.18Francés
La gn suena como ñ (Montaigne, /montéñ/).
Los grupos au, eau suenan como o (De Gaulle, /degól/).
El grupo ou suena como u (boulevard, /bulvár/).
La s final suele ser muda (François, /fransuá/), al igual que lo es la e (que puede ser muda incluso en el interior).
4.19Alemán
La e final no es muda, aunque sea débil (Deutsche, /dóiche/).
La v suele sonar como f (von, /fon/).
La ch después de a, o, u suena como j (Bach, /baj/).
La letra ß equivale a una ese (Straße, /shtráse/).
La w suena como la v francesa o inglesa (Wagner, Ludwig, Wilhelm) y no como la w inglesa.
4.20Polaco
La ele barrada (ł) suena como u (Wałęsa, /vauensa/).
El signo ˛ nasaliza una vocal (parecido a añadir una n).
4.21Evítese la tendencia a pronunciar a la inglesa nombres procedentes de otras lenguas: Düsseldorf no es */dáseldorf/. Tampoco Miami es */mayámi/ a la inglesa, sino /miámi/. Eso incluye romanizaciones: Alexeev es /alekséyef/ y no */aléksif/.
4.22Recuérdese que la invariabilidad de las siglas es una convención de la lengua escrita. En lo oral, lo apropiado es formar el plural si le corresponde por su sentido: así, los DNI se lee /los deeneís/.
4.23Los medios hablados deben procurar entonar de modo natural, evitanto inflexiones ajenas a la prosodia española. Los principales defectos de esa forma de hablar son:
• La acentuación enfática de las sílabas átonas, con clara tendencia a hacer esdrújulas o sobresdrújulas muchas voces que no lo son: */ímpresionante/, */cáracteristicas/.
• La desaparición de la sinalefa ante la vocal final de una palabra y la vocal átona de la palabra siguiente: */de sú importáncia / en lugar de lo correcto /desuimportáncia/.
• El cambio en la entonación al final de las frases, en especial con un tono ascendente.
• Las pausas repentinas y enfáticas justo antes de la última palabra de una oración (o de las últimas): *... la aprobación... de... la ley.
• La pronunciación tónica de palabras normalmente átonas, como preposiciones, conjunciones, posesivos apocopados, artículos...
• La desaparición de las pausas entre oraciones, remplazadas por otras que no corresponden a la estructura lógica y sintáctica.
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Léxico y estilo
5.1En la última parte de este manual se ofrece una relación de palabras y giros que circulan hoy, a propósito de los cuales se hacen observaciones. Es una selección de la información que publica diariamente la Fundéu BBVA en su sitio de internet. No solo figuran neologismos, sino advertencias acerca de la utilización impropia de voces y construcciones patrimoniales, y de sus alteraciones, como cuando se dice de una persona que es asequible, queriendo significar que es accesible; cuando se habla de obtener resultados más óptimos, o cuando se asegura que algo atenta a los principios democráticos, en lugar de contra. En los anecdotarios del idioma quedará el vocablo autosuicidio, que tanto se empleó al disolverse las Cortes de la España franquista.
Léxico
5.2Como criterio general, ha de evitarse el empleo de palabras o de acepciones no registradas en el diccionario académico cuando posean en este equivalencias claras. Para ello convendrá manejar normalmente los diccionarios de la Academia, incluido el Diccionario del estudiante, al igual que otras obras como el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, o el Diccionario de uso del español, de María Moliner, con el fin de recordar o hallar las posibles voces equivalentes.
5.3Con todo, es preciso advertir que no todo el léxico está registrado en los diccionarios. Faltan en particular voces formadas legítimamente como las siguientes: la mayoría de las formas verbales (canté, cantaban); formas con enclíticos (cántamelo, moverse); diminutivos (duendecillo, murete); formaciones regulares de palabras, incluyendo las que también tienen formaciones irregulares (negrísimo, fuertísimo, que también son válidas junto a nigérrimo, fortísimo); prefijos y sufijos productivos (des-, re-, pos-, super-, -bilidad, -ficar, -ble), y adverbios en -mente (desafortunadamente, brevemente). Tal como explicó Julio Casares en las propuestas ortográficas de 1952 con relación a los prefijos: «No se puede exigir del Diccionario que se adelante a sancionar las incontables fórmulas previsibles que, además, ocuparían un espacio digno de mejor empleo».
5.4Los diccionarios generales tampoco recogen muchos dialectalismos, tecnicismos, coloquialismos... Las voces de estos tipos quedan reservadas a los diccionarios terminológicos, que todo redactor especializado debería tener a mano.
5.5En este sentido, es importante no rectificar un término remplazándolo por otro parecido solo porque no aparece en los diccionarios generales, como ha ocurrido en ocasiones con hipocentro, que se convertía en algunos medios en epicentro, aunque son conceptos geológicos bien diferenciados.
5.6Por otra parte, la existencia de una palabra en el diccionario tampoco significa que sea válida en general. Hay que evitar los términos marcados como desusados, y más incluso los vulgarismos. También conviene evitar los extranjerismos (que aparecen en cursiva) cuando se ofrece una alternativa española.
5.7Muchas de las anomalías léxicas que hoy se encuentran en los medios de información no son achacables a los periodistas, sino a sus fuentes. En efecto, son los políticos, la Administración, los tecnócratas, quienes, con fines muy diversos —que van desde el deseo de singularizarse hasta el de ampararse en la ambigüedad—, ponen en circulación neologismos, muchas veces efímeros: instancias unitarias, autoconvocatorias, etc. Palabras de ese tipo pueden aparecer en las citas textuales de quienes las emplean; fuera de este caso, el redactor debe ponerse de parte de sus lectores.
5.8Por otro lado, las modas también fuerzan la propia normativa cuando se censuran formas perfectamente legítimas que están establecidas desde hace siglos en nuestra lengua: presidenta, el día después, antes que amanezca, por el contrario...
5.9En ocasiones incluso se trasladan censuras de otras lenguas, aunque no sean aplicables al español: es anglicismo normativo, por así llamarlo, considerar que información no puede ser contable (es decir, que no se puede decir varias informaciones) o que cuál no puede tener un antecedente personal, a semejanza de information y de which, respectivamente.
5.10Empléense, por tanto, todas las palabras que, sin tener equivalencia con otras ya existentes, parecen firmemente instaladas en la lengua, según el instinto idiomático. Pero hágase deliberadamente, previa reflexión, sin olvidar que el uso de las palabras es, como dijera fray Luis de León, «negocio de particular juicio»; es decir, hay que decidir sobre su superfluidad, su carácter efímero, su adecuación al sistema de la lengua.
5.11Así, ofertar es evitable como mero sinónimo de ofrecer (Me ofertó un refresco), pero no cuando significa ‘presentar una propuesta para contratar’; por su parte, aperturar no aporta ningún matiz semántico que no tenga abrir.
5.12Un procedimiento muy productivo en la actualidad para la formación de voces (los neologismos), que no hay por qué desdeñar, es la acronimia en sus dos variantes: a partir de siglas (ejemplos clásicos son láser, sida y ovni) y de combinación de voces: jeriñac (jerez + coñac), cantautor (cantante + autor), alfanumérico (alfabético + numérico), docudrama (documental + drama), amigovio (amigo + novio). Cabe añadir la prefijación, que nos da voces como autofoto, bibliotráiler, macrodatos, ecoturismo, copago o megatienda.
5.13En los superlativos son preferibles las formas cultas ardentísimo, calentísimo, fortísimo, valentísimo, recentísimo, fidelísimo, simplicísimo, paupérrimo y pulquérrimo. Eso no excluye las formaciones regulares ardientísimo, calientísimo, fuertísimo, valientísimo, recientísimo, fielísimo, simplísimo, pobrísimo y pulcrísimo. En otros casos, lo habitual es emplear la forma regular: friísimo, negrísimo. Para algunos hablantes no es lo mismo nuevísimo (‘sin usar o sin desgaste’) que novísimo (‘novedoso’), pero no es una distinción de uso general.
No presentan alternancia, en cambio, libérrimo (de libre), misérrimo (de mísero) o antiquísimo (de antiguo), que solo admiten la forma culta.

Variedad
5.14Se recomienda la variedad de vocabulario. Ciertas palabras se repiten en exceso. Así, los actos, los plazos, los campeonatos, etc., arrancan siempre (no comienzan, empiezan o se inician). Las cosas han dejado de ser necesarias, influyentes, decisivas, abundantes, intensas, fuertes, convenientes y ilustres, sino tan solo importantes, y en lugar de reforzar, fortalecer, fomentar, aumentar, redoblar, incrementar, impulsar, reactivar, acentuar, avivar, etc., todo se intensifica. Se emplean también en exceso los verbos comodín realizar (Se va a realizar un puente, por construir) y producir (Se produjo un robo, por cometió). Una palabra puede caer en gracia y desplazar otras: ya nada se inunda, sino que todo se anega.
5.15Rehúyanse tópicos como geografía española, dar luz verde, meter un gol (a alguien), en olor de multitud, a lo largo y a lo ancho, serpiente multicolor, arcoíris de los partidos, marco incomparable, calma tensa, amasijo de hierros, largo etcétera, poner punto final, espectáculo dantesco, climatología adversa, pistoletazo de salida, etc.
5.16Con fin de evitar la reiteración, a veces se emplean palabras con sentidos que no le son propios, como por ejemplo deflagración, que es una llama rápida, en lugar de explosión, estallido o detonación. Con las tres últimas basta para dar variedad a la noticia.
5.17Tampoco conviene abusar de metáforas como galo, luso, otomano, azteca, germano, nipón, etc., que, si bien permiten evitar reiteraciones, no deben desplazar a los gentilicios genuinos de francés, portugués, turco, mexicano, alemán, japonés...
5.18Es conveniente moderar el uso de los adverbios acabados en -mente, apelando a construcciones o giros sinónimos: de nuevo por nuevamente; hace poco por recientemente; ahora o en la actualidad por actualmente; solo por exclusivamente o simplemente, etc. Por supuesto, no se trata de una norma rígida; se aplicará sobre todo para evitar que se acumulen en el escrito o que coincidan en próxima vecindad dos o más de tales adverbios.
5.19Si se coordinan varios vocablos terminados en -mente, recuérdese que solo el último lleva el sufijo: sabia y prudentemente; lo mismo se aplica a tanto interior como exteriormente.
5.20La variedad, aun siendo conveniente, no debe jugar en contra de la precisión. Por ejemplo, en prensa son tan habituales los verbos de dicción que por no repetirse se emplea uno que resulta completamente inapropiado. Sin ser sinónimos, tradicionalmente sí se admite que pueden sustituir a decir verbos como indicar, afirmar, señalar, manifestar o declarar.
Sin embargo, en otros casos se denota un comportamiento determinado del hablante y entonces su uso solo es apropiado cuando la persona se ha comportado efectivamente así. Algunos ejemplos de estos verbos son: recalcar, subrayar, enfatizar (se hace hincapié o se pone énfasis en algo); asegurar, aseverar (el hablante expresa gran convicción en lo que dice); comentar, precisar, puntualizar (a lo dicho antes se añade algo que lo interpreta, lo completa o lo aclara), admitir, reconocer (adhesión a la opinión de otro, incluso contra el interés propio), etc. A la vista de lo dicho, es impropia la siguiente frase:
*El presidente del Gobierno admite que ha bajado el paro.
5.21Las hipérboles que se reiteran dejan de serlo. Son expresiones del tipo resultado histórico y partido del siglo. Es dudoso, por ejemplo, hablar de la marea del siglo en un eclipse de sol cuando se trata de un fenómeno que se repite cada 18 años. Si la hipérbole, por abuso, deja de funcionar, la solución no es otra aún mayor (como partido del milenio).
Voces extranjeras
5.22A la hora de adaptar voces extranjeras téngase en cuenta que las letras k y w ya se consideran parte del alfabeto español y por ello no hay necesidad de transformarlas a formas que se alejarían del original.
5.23Así, la ortografía académica prefiere harakiri a haraquiri y para whisky propone la hispanización wiski, más fácilmente reconocible que güisqui. Del nombre de la aplicación WhatsApp puede crearse wasap sin problemas para aludir a un mensaje enviado por ese sistema.
5.24Los nombres de partidos, instituciones, organismos, etc., en lengua no castellana se darán junto con su traducción al castellano (entre paréntesis) si no han alcanzado la suficiente difusión pública.
5.25Se transmitirán en castellano vocablos como presidente, consejo, consejero, junta, etc. Pero se pueden mantener en su lengua originaria los que perderían matices interesantes al traducirlos (por ejemplo, conseller en cap). Por similares razones, puede hablarse de tory, carabiniere, calcio, senyera, land, Bundestag, Rada, Generalitat, etc.
Concisión y redundancias
5.26La redundancia, es decir, la adición de palabras que no son necesarias por tener un significado incluido de modo explícito o implícito en la frase, no es intrínsecamente incorrecta y de hecho puede ayudar a la precisión del mensaje. No obstante, puede aparecer por una profusión de medios expresivos, cuando se dejan las noticias en su primera redacción, sin someterlas a una corrección posterior.
5.27Conviene redactar por segunda vez cada noticia, con la atención puesta en la propiedad del léxico, la corrección de la sintaxis y la economía de recursos lingüísticos, sin mengua, claro es, de la información. Conservar esta es más importante que el ahorro, pues la concisión a toda costa puede oscurecer el mensaje más que aclararlo, pero tal vez no sea difícil compaginar ambas necesidades.
5.28Una agencia de noticias tendrá que ser más estricta con las redundancias que una revista ilustrada, mientras que en los medios hablados (radio y televisión) son frecuentes cuando el locutor improvisa, lo que le da tiempo para pensar y facilita que el oyente capte todo el mensaje, efímero por naturaleza.
5.29Ejemplos de redundancias son también ciertos circunloquios: para una condición basta con si, sin necesidad de decir si llegara a darse el caso de que, si un traje es azul no hace falta decir que es de color azul, lo que tiene un pequeño tamaño simplemente es pequeño, y así muchos casos más. Aunque estos alargamientos no sean incorrectos y puedan servir como solución de emergencia para cuadrar un texto en un determinado número de líneas, a menudo solo contribuyen a oscurecer el mensaje.
5.30Casos extremos de estos alargamientos los encontramos en las noticias del tiempo: para decir algo tan simple como Mañana lloverá en toda España no es preciso De cara al día de mañana tenemos que hablar de precipitaciones en forma de lluvia a lo largo y a lo ancho de la geografía española.
5.31Evítese el llamado sesquipedalismo, que consiste en usar vocablos especialmente largos, a menudo impropiamente, allí donde bastaría uno más breve: háblese de la necesidad de una reforma y no de su necesariedad, de buena voluntad y no de buena voluntariedad, de un tema interesante y no de una temática interesante, o de un gasto excesivo y no de su sobredimensionamiento.
5.32Evítese también sustituir el verbo simple por el grupo «verbo + complemento». No suele tener sentido preferir el giro dar comienzo a comenzar, darse a la fuga a fugarse, dar por finalizado a finalizar, llevar a cabo a efectuar, tomar el acuerdo a acordar, darse cita a citarse, hacer presión a presionar, dar aviso a avisar, hacer mención a mencionar, etc. No obstante, a veces pueden ser útiles para calificar la acción, como en dar un gran salto o tomar una difícil decisión.
5.33Finalmente, otro medio habitual de alargar el texto es con giros como en materia de, a nivel de, por parte de o tema:
Acuerdan cooperación en materia de seguridad.
Acuerdan cooperación sobre seguridad. { mejor }
El asunto será tratado a nivel de subsecretarios.
El asunto será tratado por los subsecretarios. { mejor }
Es consecuencia de la represión por parte de las autoridades.
Es consecuencia de la represión por las autoridades. { mejor }
El tema de los embarazos no deseados preocupa a la sociedad.
Los embarazos no deseados preocupan a la sociedad. { mejor }
5.34Conviene llamar la atención sobre el empleo que la prosa administrativa, periodística, publicitaria, forense y, algunas veces, la técnica hacen de el mismo, la misma, los mismos, las mismas por ser considerado acaso elegante, pero que puede conducir a frases como la siguiente:
La puerta dispone de un manubrio, de modo que la misma se puede abrir con el mismo.
Es preferible cualquier otra solución, como un pronombre personal o un posesivo:
La puerta dispone de un manubrio, que permite abrirla.
*Abrieron un boquete y entraron por el mismo.
Abrieron un boquete y entraron por él.
*En la preparación de los proyectos y en la ejecución de los mismos han influido muchos factores.
En la preparación de los proyectos y en su ejecución han influido muchos factores.