Cuadernos Ucranianos. Diario de una invasión

Igort

Fragmento

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cuadernos ucranianosDIARIO DE UNA INVASIOÓN. UN REPORTAJE GRÁAFICO.
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cucuaderernosnos ucucranianosnianosDIARIO DE UNA INVASIOÓN. UN REPORTAJE GRÁAFICO.Traducción del italiano de David Paradela López
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Título original: Quaderni ucraini 2. Diario di un’invasionePrimera edición: marzo de 2023© 2022, IgortPublicado por acuerdo con Grandi & Associati© 2023, Penguin Random House Grupo Editorial, S.A.U.Travessera de Gràcia, 47-49.08021 Barcelona© 2023, David Paradela López, por la traducciónMaquetación: Sergi PuyolPenguin Random House Grupo Editorial apoya la protección del copyright.El copyright estimula la creatividad, defiende la diversidad en el ámbito de las ideas y el conocimiento,promueve la libre expresión y favorece una cultura viva. Gracias por comprar una edición autorizadade este libro y por respetar las leyes del copyright al no reproducir ni distribuir ningunaparte de esta obra por ningún medio sin permiso. Al hacerlo está respaldando a los autoresy permitiendo que PRHGE continúe publicando libros para todos los lectores.Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, http://www.cedro.org)si necesita  algún fragmento de esta obra.ISBN: 978-84-EgEshhh.c
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Una guerraessiempre y únicamenteuna guerra, una asquerosa guerra.Nohay épica,nohay gloria, solomiseria.5
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Miseria y cenizas7
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En Ucrania, el invierno es gélido, y la primavera tampoco se queda atrás. Ese 24 de febrero, el país, invadido, atacado por varios frentes, se olvidó del hielo y centró su atención en el fuego que devoraba infraestructuras, aeropuertos, cuarteles, almacenes, acueductos, gasómetros y edificios civiles.Ucrania,2022
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Las noches iluminadas por el resplandor de los incendios, o el silencio quebrado por el estruendo de las explosiones, se convertirían en un espectáculo tristemente habitual en Ucrania.
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“Ay,ay, ay”.Estas son las primeraspalabrasque oigolamañanadel 25defebrero,mientrasGalia,mi esposa, y yopreparamosa las niñas parairalcolegio.“Hanentrado.Los rusos han entrado enUcrania”.Así empieza, con el fríoque setemeteenlos huesos, laconstatación deque unanueva guerraacaba deestallara las puertas deEuropa. Mellamo Igor, soy italiano. Me llamo Igor de verdad, es un nombre ruso.Mis padres eran unos enamorados de la cultura rusa, de la literatura rusa, de la música rusa. Crecí escuchandolas historias delos grandes escritorespor bocademi abuela,cuandoyoni siquierasabía leer...Los grandes escritoreserancomotíosdeuna granfamilia que sondeabanel almahumanahasta sus rinconesmás inaccesibles. Recuerdolaluz enlos ojosmaravilladosdemi abuela. Ellos eranlos maestrosque nos enseñaban a entenderquiénes somos.Meadmirabaesa miradaseverao irónica,clara o abismal,que tehacía ver los asun- tos humanos con indulgencia y comprensión.Gógol describió,yaantes que Kafka,algoque con los añosacabé entendiendo o,mejor dicho,experimentando, a fuerza devisitar aquellastierras.Lalocuradeciertas mecánicas depensamiento que había que explorar, relatar sin ambages, sin escatimar inmersiones enel océanodelogrotesco.Logrotesco, enlagranmadre Rusia,hadadopie a modalidades, prácticas y visionesque siempre han horrorizado a los occidentales, incapaces decomprenderlas.Esa mentalidadretorcida y complacienteque Kapuscinski calificabade“cenagosa”. Oque Churchill definió con estas palabras: “Un acertijoenvueltoenunmisteriodentrodeunenigma”.Hoy retruenan los cañones.Los edificios sedesmoronan. Nohay lugar paralaambigüedad.Ladestrucción haempezado. ¿Yahora? ¿Cómo pensarque el ejércitodeesa tierra, paramí tan íntima, pueda pisotearel suelo y convertir enpolvo lavidademis seres queridos?Serán díasy nochesenlos que el desconciertoseconvertiráenconcienciay luego endolor.Laguerrahaempezado; laprimavera,sin embargo,tarda enllegar.Febrero11
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Estos díasel teléfononoparadesonar.Las crónicasque estáisa punto deleersonel testimoniodemujeres y hombres bajoasedio. Personasque nunca soñaron con llamarlaatencióndeningunodenosotros.Personasquellevabanunavidanormalycorriente.Cronicas por telefonoCronicas por telefono13
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Sveta. Sveta me llama esa misma mañana. Habla muy deprisa. Explica que han bombardeado el aeropuerto de Dnipropetrovsk. La ciudad donde me casé. La ciudad donde viví más de dos años. Es triste pensar que salí de allí precisamente para irme a Moscú.A los diez minutos llama Maksim, que trabaja en Bélgica. Tiene veintisiete años. Es-taba de vacaciones en casa, en Ucrania. Su madre se murió de covid en cinco días cuando él no estaba con ella. Quería ver a su familia. Ahora está atrapado, nos ha pedido una carta de invitación para salir. Pero han cerrado todos los aeropuertos.Quiere probar con un minibús de esos para doce personas, que en Ucrania son el medio de transporte más habitual. Dice que quizá lo dejen cruzar la frontera polaca. Pero las noticias son inciertas, la situación cambia de una hora a la siguiente. En las carreteras ya hay decenas de miles de coches.15
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Yulia explica que en Kiev, en dirección al aeropuerto, pasado el río Dniéper, han bombardeado dos edificios de nueve plantas. Que se han derrumbado. No eran ob-jetivos militares ni infraestructuras, solo unos edificios cualesquiera.El pequeño aeródromo para avionetas de las afueras de Mariúpol ha sido arrasa-do. Y con él, las casas de quienes vivían en los alrededores.En el colegio que hay cerca,los niños lloraban y gritaban en la oscuridad porquenotaban que las paredes del edificiotemblaban.Ella, su marido y el niño ya tienen las maletas hechas.16
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Las malas noticiasvuelan, correndebocaenbocay sepropaganmás que unaepidemia. Por eso,enlaestepa, Petia y Maksimnohan podidoesconderlelasituacióna “babushka”Emilia.Lagente del pueblollora por lacalle.Ellahapreguntadoqué pasay lehan dicho que han entrado los rusos, que están llegando.Entonces Emilia lo ha entendido.Vivesoladesde que murió sumarido. Y los díasa laesperadeque alguien vayaavisitarla seharán cadavez más largos, porquea nadie leapetece encontrarse con unpuestodecontrol delos invasores.A menos que los invasores empiecena saquear casapor casa. Entoncesserásencillamente el fin.Emilia17
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Así empieza una guerra. Hoy.Con voces nerviosas alotro ladodel teléfono, enel campo debatalla.Los sollozos, los miedosque afloran, los discursos fragmentarios.Derepente todocambia. Hay que habituarsea laangustia. Y entoncespiensas encómopodrías echar una mano.Suena el teléfonoy las noticiasseamontonan endesorden. Lleganlas preguntas.Dequienes tepiden una información que quizá allínollega.Y tú, que estás lejos y escuchastodos los noticiarios, lees todos los periódicos, ves todos los especialesenlatele, que teinformas, intentastranquilizarlos.Y mientes.Teoyesa ti mismorecitando versiones edulcoradas denoticiasque enningúncasoson buenas.Mientes porque, si tucerebro seniega a aceptar loque oyesy lees, ¿cómo van aaceptarlo quienes son prisioneros de esta pesadilla?Viajascon el pensamiento a los lugares que has visto,a las ciudadesdonde hasvivido, a los aeropuertos donde has pasadohoras y horas.Y sabes que a partirdeahora nunca volverána ser iguales.Y tesientes extraño alpensarentodoeso,porqueesevidentequetenersentimientosypensamientosnormalesyanoestápermitido.Porquehay una guerra.Las noticias, espantosas, inimaginables haceapenasunosmeses, seamontonan.A partirdehoy,25defebrero,entra envigor laley marcial.Los hombres deentre dieciocho y sesenta años no pueden salir de Ucrania.Yura, deveintidós, seesconde ensupisodeJárkov. Graba los bombardeosdesde laventana.Maksim, a punto decumplir veintiocho, haregresado a supueblodelaestepa, cercadeMelitópol.Sus esperanzasdepartirsehan esfumado.La pesadilla19
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LahermanadeOliaesenfermera.Suciudadestásiendobombardeada.Ungrupode soldados ucranianos se ha presentado en el hospital y se la ha llevado, junto con variosmédicos, a unhospitaldecampaña improvisado.Masha ha llamado a Galia. Hacía tiempo que no hablaban. Tiene una voz dulce. En Dnipropetrovsk hay miedo a salir. Dice que ha esperado a que su novio volviera del trabajo y se han ido a comprar. Delante del supermercado había una cola inmensa. Han esperado casi tres horas.Ya no queda nada. Ni siquiera hay sal.¿Sal?Se la han llevado toda, diez paquetes por persona. Los ancianos dicen que durante la guerra se quedaron sin y la comida no sabía a nada. Ahora por lo menos quieren sal.Desde el camión que la llevaba a la retaguardia, en las afueras de la ciudad, solo ha podido hacer una llamada para avisar a su ma-rido y a su hija, de cuatro años, de que no volverá a casa después del trabajo.Pero, cuandohallegado suturno,nohan podidoentrar.20
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La invasión de las tropas rusas (140.000 hombres) arranca en varios frentes. Ucrania es atacada desde el norte, el este y el sur. Un avance imponente, una guerra a gran escala que sacudirá toda Europa. Algunos creen que será una guerra relámpago. En tres días quieren tomar Kiev, sustituir al Gobierno democráticamente elegido (con el 73 % de los votos) y restituir Ucrania al seno de la Gran Madre Rusia.Pero parece que no es tan sencillo. La ofensiva sufre los primeros percances. Los tanques se quedan sin gasolina en medio de la carretera. Se suceden los actos de re-sistencia, en ocasiones humillantes para el ejército ruso. En Liubimivka, unos gitanos roban un tanque ruso y se lo entregan a los combatientes ucranianos. Se lo llevan arrastrando con el tractor. Les da igual que puedan fusilarlos.En pocas horas las imágenes dan la vuelta al mundo. “Conozco a esos gitanos —me dice J.—. Mi abuela vivió allí hace muchos años y todavía recuerdo dónde están sus casas. Trabajaban en nuestros campos y les pagábamos con cerdos”.DNIPROPETROVSKUCRANIAKIEV21
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¿A qué vienen estas armas? Nos estáis invadiendo.Mujer, no empeoreslas cosas.¿Ves esto? Son semillas de girasol.Así, cuando te mueras, al menos aquí crecerá algo.Guárdatelas.La violencia y la devastación han comenzado. Pero eso no ha impedido que una mujer de Ichnia le plante cara a un soldado ruso armado hasta los dientes.Muchos infiltrados rusos se hacen pasar por ucranianos. Son saboteadores que marcan con tiza los objetivos civiles que hay que atacar. Crece la desconfianza. ¿Quién eres tú? ¿Qué hacías donde las cañerías? Di “palianitsia”...Incluso un juego de niños puede ser útil. La palabra “palianitsia” (un tipo de pan redondo) tiene unos sonidos que los rusos no pronuncian como los ucranianos. Antiguamente se jugaba a eso, y todos se reían cuando un niño ruso la pronunciaba mal.Hoy sirve para identificar al enemigo. Aparte de eso, es sinónimo de hambre. El hambre de los sitiados, que no consiguen alimentos por culpa de los bombar-deos, y el hambre de los invasores, que se han acabado las raciones que el ejército les envía en cantidades limitadas, aunque caducaron hace siete años.22
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Un pueblecito cerca de Sumi. Norte de Ucrania. Dos jóvenes esperan su turno haciendo cola delante de una tienda de comestibles.Alguien se fija en un detalle. Llevan unas botas nuevas y brillantes. Idénticas.Una “babushka” con la lengua larga puede ser letal.Los chicos se inquietan, han despertado demasiada atención. Con un pretexto, se alejan apresuradamente.Horas después, una ancia-na del pueblo denuncia que le han robado una “kufai-ka” de su marido.Llevan una casaca (“ku-faika”) y una chaqueta. Uno cuenta su dinero.Dice que alguien ha entrado en la despensa, junto al granero, y que se le ha comido los pepinos y tomates en conserva y dos tarros de mermelada.Qué gracia. ¿Sois de por aquí?¿Por qué lleváis las mismas botas?¿Cuántas grivnas te-nemos?Alcanza para comer.23
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Hay que encontrar a esos dos muchachos.También se ha encontrado el balde de ordeñar volcado.Como si el intruso se hubiese tomado la molestia de ordeñar la vaca del establo para beberse la leche.Cerca han aparecido dos uniformes rusos abandonados sobre la nieve.24